La rumba del covid

Noviembre 29, 2020 - 06:55 a. m. 2020-11-29 Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Por fin, la posición de las secretarías de salud departamental y municipal se impusieron sobre el afán de hacer fiestas a como dé lugar. Alerta naranja, prohibición terminante de rumbas y licencias durante diciembre demuestran hasta dónde ha revivido la amenaza del covid en la región.

Quince muertes diarias, lo mismo que se registraba en julio, y el aumento de la ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos hasta un 63%, obligaron a parar en seco los intentos de otros funcionarios por imponer fiestas, no se sabe si por razones populistas o de otro género aún más preocupante.

La cosa es en serio porque la amenaza es en serio. La pandemia está lejos de terminar y el relajamiento en los controles, explicado por la necesidad de liberar la actividad económica para enfrentar los problemas sociales que se están viviendo en la ciudad, hizo pensar que lo peor ya había pasado y que podíamos volver a la rumba sin problema.

Por eso habían anunciado la realización de 81 encuentros supuestamente bioseguros en el marco de la polémica Feria de Cali, con la cual pretendía justificar el gasto de 11.000 millones de pesos. Eso es la Feria virtual, que, según parece, de virtual no tiene nada.

Como puede verse, la tal feria virtual es sólo un disfraz para justificar el gasto que recibió el rechazo de la ciudad y tapar el peligroso ejercicio populista que se pretendía, aprovechando la sed de rumba de muchos caleños y las necesidades de artistas y empresarios. Una rumba que pudo resultar mortal.

Tan grave es ese lenguaje contradictorio y populista, que ya un establecimiento conocido por estar en medio de un barrio residencial estaba promoviendo y vendiendo entradas para su rumba de feria. La ‘carpa de la 50’ usó los mismos argumentos de Corfecali, diciendo que “ha diseñado un estricto plan de bioseguridad” para realizar su parranda decembrina, usando “apenas” el 20% de su aforo, es decir, 3000 personas. ¡Cómo le parece!

Lo de la ruta mortal lo había anunciado y lo ratificó la propia secretaria de salud del municipio, Miyerlandi Torres. Según ella, “existe un alto riesgo de tener una alta ocupación de UCI en diciembre. Todas la proyecciones nos indican que si no actuamos ahora, podemos tener un alto número de casos en ese mes y colapsar las Unidades de Cuidados Intensivos”. Y explica que la ocupación de esas unidades pasó de un 45% a un 60% en Cali y 65% en el valle.

Ése es el efecto de haber relajado los controles. Aunque aún no es crítico el nivel de ocupación de las UCI, sería imperdonable que se esperara al 90% para suspender de nuevo la parranda decembrina en la ciudad, que tiene sus impulsores en los funcionarios interesados en mostrarse como defensores de la economía de los pobres y necesitados.

Pues lo que está pasando es que esos pobres y necesitados están llenando los centros de salud con contagios en muchos casos mortales. Y que no se diga que eso es el resultado de la indisciplina social y el amor a la rumba. Ellos son consecuencia directa de la forma contradictoria en que sus autoridades están manejando las cosas, incentivando las reuniones de personas con argumentos que parecen risibles si no fuera por sus letales consecuencias.

Como van las cosas, “La rumba del covid” deberá llamarse la tristemente célebre feria virtual del 2020. Ojalá,

el frenazo que metió la Alcaldía nos permita ahorrarnos algo de los 11.000 millones de la feria virtual además de rebajar la velocidad del contagio en Cali.

Sigue en Twitter @LuguireG

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