La novela del ridículo

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La novela del ridículo

Mayo 10, 2020 - 06:55 a. m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Todo el mundo quiere tumbar a Nicolás Maduro y a los salvajes que lo rodean. Pero con seguridad, jamás se logrará tal objetivo si se hace a través de maromas tan absurdas como las que se han realizado.

Armaron una conspiración con una compañía de seguridad gringa y firmaron un contrato en el cual dicen que aparece Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela reconocido por cincuenta países. El contrato, único en la historia de este planeta de conspiraciones, espionajes y alucinaciones, tenía por objeto secuestrar a Maduro, montarlo en un avión y llevarlo a los Estados unidos, aunque algunos afirman que era para matarlo.

Y todo lo hicieron con Clíver Alcalá, uno de los jefes del cartel de los soles y muy amigo de Chávez, de Padrino, de Maduro y de Carvajal, el otro prófugo que anda en España y quien era el contacto con las Farc de ‘Tirofijo’, ‘Raúl Reyes’ y el ‘Mono Jojoy’. Escondido o asilado en Barranquilla, el tal general reconoció con tranquilidad que unas armas capturadas hace unos meses por autoridades colombianas eran suyas y formaban parte del increíble contrato.

Luego, el generalote y narcotraficante fue extraditado, pero sigue hablando a los cuatro vientos. Dice que es parte de la conspiración para tumbar a Maduro pero da tantos datos y vincula a tanta gente, entre ellos a Guaidó, que más parece un infiltrado de la tiranía. No sería raro, sabiendo la trayectoria de Alcalá, esa que al parecer ignoraron sus compañeros de trama.

Y apareció JJ Rendón, el de la publicidad negra en la política, asesor de campañas del expresidente Santos y de tantos otros políticos colombianos. El gurú del mal en la política se despachó aceptando su vinculación al absurdo plan, el haber firmado el contrato y pagado cincuenta mil dólares, eso sí, reconociendo que tal maroma no iba para ningún lado.

Entonces empezó el desarrollo de la conspiración: en lanchas salidas de la Alta Guajira, dos grupos van hacia playas venezolanas a ejecutar su objetivo. Y los estaban esperando, mataron a ocho, apresaron a no sé cuántos hombres armados pobremente, entre ellos dos gringos, y se reveló lo que sin duda es parte de esa realidad que supera la ficción, tan propia del Caribe.

Ahora, el héroe y mártir es Maduro, quien se consolida en el poder y aumenta su barbaridad. Que no vengan a decir que todo eso no era conocido y de pronto hasta urdido por la dictadura, con infiltrados como su general Alcalá, para desacreditar hasta el infinito a Guaidó y todo su combo incluido a su asesor político, el inefable JJ Rendón que hizo millones de dólares como consultor en la política colombiana.

Y que no digan que tanto la inteligencia gringa como la colombiana ignoraban lo que está pasando con tan burda trama armada entre Colombia, Miami y Venezuela. Por algo, el silencio es total, mientras el régimen venezolano pasa la cuenta de cobro, los cubanos se mueren de la risa y el pobre Guaidó no sabe dónde meterse. Fue una farsa burda y cruel donde murieron seres humanos que creían en su misión de liberar a Venezuela.

Si Gabriel García Márquez existiera, esta historia sería suya, la novela del ridículo. O de pronto, quienes se inventaron el disparate que embaraza a Colombia y a los cincuenta países que respaldan a Guaidó, fue inspirado en los escritos por quien, junto a Alejo Carpentier en ‘El siglo de las luces’ describieron el fascinante realismo mágico del Caribe y de su gente.

Sigue en Twitter @LuguireG

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