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La mayoría silenciosa

Mayo 16, 2021 - 06:55 a. m. 2021-05-16 Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Esa que nadie ve o quiere ver en la Alcaldía de Cali o en el palacio arzobispal o en los altos círculos gubernamentales y en las fuerzas vivas “que nos tienen muertos”, como dijo Guillermo Becerra Navia. Esa que ha pasado quince días atemorizada, como si fuera rehén de los delincuentes, de los aborígenes, de los que bloquean, del terror que se tomó las calles de Cali.

Esa mayoría silenciosa a la que le destruyeron el MÍO por lo cual no puede movilizarse. La que paga impuestos, creó empresas medianas, grandes o pequeñas y ha debido paralizarlas o cerrarlas. Aquella que tiene que hacer colas infinitas para abastecer de gasolina sus motos, sus camiones o los automóviles en los cuales, ¿por qué no?, también saca a pasear a su familia, la que va a los supermercados o plazas de mercado, la que acude a restaurantes y le gusta bailar.

Esa que es amiga de todo el mundo, la que ayuda con lo que puede, la que es solidaria, la que se divierte barato o asiste a los más sofisticados espectáculos. La que le tiende la mano al que lo necesite, la que no le importa si su vecino es blanco, negro, indio, mestizo, amarillo, azul o rojo.
La que sabe que la situación de su ciudad es difícil y trata de aportar para mejorarla.

Esa mayoría silenciosa es la gran maltratada por quienes desde la Alcaldía de su “amada Cali” es estigmatizada por Jorge Iván Ospina como traqueta o paramilitar por rechazar la invasión del Cric que él patrocinó.
Está compuesta también por miles de jóvenes que Ospina quiso utilizar para agudizar la confrontación que además le es útil para ocultar los escándalos de corrupción que lo rodean. Esos jóvenes hoy lo llaman traidor, lo echan de los barrios y le reclaman su inmoralidad.

Esa mayoría silenciosa presencia con estupor que su gobernadora les ruega el perdón a los indígenas que instaló en la Universidad del Valle una semana después de desalojar a los estudiantes. Esa mayoría que ha sido sorprendida y rechaza las maniobras de la coalición u organización dueña del Departamento y el Municipio, mientras sus jefes hacen mutis por el foro, se desentienden de sus problemas y no les exigen responsabilidad a quienes llevaron a la Gobernación del Valle y la Alcaldía de Cali.

Esa mayoría silenciosa que en gran parte es católica y que ahora tiene un arzobispo que niega el Estado de derecho y se empeña en dividir, en sembrar el odio, en bendecir la violencia que según él purifica a la sociedad. Esa que no está de acuerdo con el desafío que lanzó monseñor Monsalve con su sancocho mental, la que se siente estigmatizada por el pastor de su iglesia y escucha con asombro que pide perdón al Cric mientras desprecia a sus feligreses de Cali.

Esa es la mayoría silenciosa de Cali que hoy está sometida al escarnio de medios de comunicación que en Bogotá viven de su tragedia en sus cabinas y explotan el sensacionalismo vergonzoso. Son millones de caleños y vallecaucanos a quienes los malos gobernantes les arrebataron sus derechos porque se negaron a aplicar la Constitución, igual que los violentos y quienes viven de la carroña.

Esa mayoría silenciosa rechaza las bestialidades que profiere monseñor Monsalve, apoya las autoridades que la protegen de la locura y reclama por sus derechos. Aquellas mayorías silenciosas reconocen al señor Jorge Iván Ospina como el gran causante de la horrible noche de corrupción y violencia en la que él sumió a Cali.

Sigue en Twitter @LuguireG

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