La desvergüenza

La desvergüenza

Febrero 17, 2019 - 06:55 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Los concejales de Armenia viajan a Turquía para aproximarse a sus ‘ancestros’. Los de Timbío, Cauca, viajan a Armenia para ‘capacitarse’ en el Parque del Café. Y 79 empleados del hospital de Jamundí se van para Punta Cana a mejorar el clima laboral.

“El 24 de abril del 2018, durante la sesión ordinaria de ese día, se llevó a cabo ‘la conmemoración alusiva al día en el que se realiza el reconocimiento internacional del genocidio armenio, en los términos establecidos en nuestro reglamento interno (artículo 187)’”, dice una crónica de El Tiempo donde se narra la manera en que el Alcalde de la capital del Quindío y nueve de sus concejales se dieron una vuelta por Ankara, pagada por los habitantes de Armenia.

Según historiadores serios, Armenia se llama así porque se fundó en territorios de una finca con ese nombre, no por un genocidio o porque la hubieran fundado los habitantes del pueblo armenio venidos de la República de Armenia. Es como si los de Florida se fueran a pasear a la Florida en USA, o los de Argelia se fueran para Argelia, o los de El Cairo para Egipto, argumentando que van a rendir homenaje a sus ancestros por lo cual tienen derecho a tirarse la plata de sus municipios pagada por sus ciudadanos.

Lo del hospital de Jamundí, es aún más ridículo, si no significara entrar a saco en el patrimonio público. Según la Contraloría del Valle, el viaje trató de justificarse en la "estrategia para mejorar el clima laboral a través de las relaciones interpersonales y el trabajo en equipo, por medio de un liderazgo de cada colaborador, que nos permita alcanzar un ambiente idóneo y amigable con el fin de elevar sus niveles de satisfacción personal y laboral reflejado en una mayor productividad".

Para entender, o mejor, para no entender la legalidad de semejante despilfarro, basta mirar la foto que publica hoy El País en la página A3 y escuchar a la directora y artífice del paseo: "Hablar de vacaciones suena cruel, pues fue una actividad de trabajadores y de bienestar asociados al clima laboral en un servicio tan duro como la urgencia de una institución de salud", dijo con gracia doña Ligia Elvira Viáfara, asegurando que la ley la autoriza para hacer paseos como ese.

Y en Timbío, municipio afectado por el narcotráfico y en el cual la inmensa mayoría de la población no es de grandes recursos, sus concejales se fueron para Armenia y ciudades y parques aledaños. ¿Qué iban a aprender? ¿Quién les iba a enseñar? ¿De dónde salió la plata para el viajecito?

Adivine quién paga esos viajes, sin importar si son grandes o pequeñas sumas. Sí, es usted, sus impuestos, sus contribuciones a la salud. Todo el tesoro público está en manos de quienes en el Estado entienden que el turismo internacional o nacional, o jugar fútbol, o ir al Parque del Café, forma parte de las obligaciones que adquirieron cuando juraron respetar y cumplir la Constitución y las leyes. O mejor, de los derechos que según ellos adquieren por el hecho de ganar unas elecciones aunque sean compradas, de ganar un concurso de méritos aunque sea pagado o amañado o de ser beneficiario del clientelismo.

Es la inversión de valores que convierte a los empleados públicos de todo nivel en depredadores del patrimonio que pertenece a toda la sociedad para dilapidarlo o enriquecerse. Es el mal ejemplo de la desvergüenza con la cual se manejan los asuntos públicos en Colombia, lo que hace que los ciudadanos no le crean a sus instituciones.

Sigue en Twitter @LuguireG

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