Inteligencia vial

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Inteligencia vial

Julio 14, 2013 - 12:00 a. m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Cómo le explico… Si usted es de aquellos o aquellas que tiene un pase de los que dicen “vencimiento indefinido”, usted no tiene pase. En cambio, si posee uno de aquellos que lo autorizan para ser taxista o conductor de bus o de buseta o de tractomula, aunque solo conduzca un modesto Renault 4 o un flamante Mercedes Benz 500, tampoco. Total, nadie sabe quién tiene vigente el bendito pase. Es que hay como cuatro o cinco cambios en los últimos diez años, todos con requisitos, categorías y papeleo diferente. Todos con exámenes y examinadores distintos y con acceso al Runt distinto, y con tramitadores distintos. Y el resultado está en el caos que padecen las oficinas de tránsito del país. Es decir, el ciudadano a merced de la burocracia que a su vez desafía la política antitrámites, uno de los símbolos de campaña del presidente Juan Manuel Santos. Por eso usted encuentra que mientras los sitios para sacar el pase están colapsados, casi ninguno de ellos, o de los negocios habilitados para hacer los exámenes físicos y técnicos que le cobran cien mil y más pesos, tienen acceso al Runt. Es decir, no es posible poner al día el pase de conducción. Y claro, ante el rigor que el doctor Hadad le ha puesto a la secretaría de tránsito en Cali, un frío le corre a usted por la espalda cada vez que ve un Guarda. Más aún cuando sabe que está por cumplirse el plazo terminante fijado por el riguroso Secretario para empezar a imponer la multa respectiva. No importa que Hadad haya corrido el plazo varias veces y que una gris y furiosa funcionaria del Ministerio haya corrido a rectificarlo mientras creaba una confusión peor. O que el alcalde Guerrero haya hecho una aclaración que se suma al monumental enredo. No importa nada. Y usted se siente confundido porque descubrió que, además de tener pase de taxista y conductor de bus, usted es un infractor. Entonces corre al CDAV a sacar el pase nuevo, donde se encuentra con la sorpresa de que tiene multas que no ha pagado y tiene que pagarlas para que le den el pase. Y se encuentra con personajes de todas las edades, de todas las clases y de todos los pelambres que como usted son víctimas de la trampa. Y lo espera allí con otra sorpresa: que el CDAV está colapsado porque sólo puede atender 700 personas al día y según informaciones serias hay 200.000 personas en Cali en situación idéntica a la suya. Es decir, con el pase vencido. Es decir, son conductores ilegales. Es decir, son infractores como usted, por ministerio de un Decreto que nadie conoce, que nadie entiende y que no tiene remedio. Es la situación patética y escabrosa a la cual nos han condenado quienes desde las alturas del gobierno han encontrado una fuente de riqueza, o de poder, o de quien sabe qué vagabundería: la fuente preciosa de amenazar al ciudadano, de aprovechar su ignorancia para obligarlo a gastar su dinero y su tiempo en trámites absurdos. Así trabaja el Estado colombiano por nuestro bienestar: haciéndonos sentir culpables sin importar que la causante es su ineficacia. Amenazándonos por un problema del cual los culpables son el Estado y sus funcionarios. Y después nos piden solidaridad y nos llenan de propagandas pidiéndonos “inteligencia vial”. ¿Qué dirá don Pirry, la voz de la campaña? ¿Y qué dirá el presidente Santos ante el abuso que padecen los colombianos necesitados del bendito pase?

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