¿Hacia el paro?

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¿Hacia el paro?

Noviembre 10, 2019 - 09:37 a. m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Que el gobierno quiere aumentar la edad de jubilación, acabar con Colpensiones, imponer una reforma laboral y bajar los salarios. Que a la educación pública le van a quitar los recursos. Que es orden del gobierno asesinar a los profesores y maestros. Que hay una política de exterminio del gobierno contra indígenas, negros, Lgtbi.

Mejor dicho, Colombia es peor que Venezuela o que Siria. Aquí no hay libertades ni derecho a la asociación, ni a protestar ni a ser viejo, ni a la educación pública. Por eso hay que paralizar el país, tomarse las calles y preparar el escenario para que la barbarie desencadene las asonadas que siempre han seguido a las manifestaciones ordenadas de los estudiantes.

Me he puesto a revisar las razones que se aducen para el paro del próximo 21 de noviembre y encuentro otra cosa muy distinta a las proclamas de quienes manejan la movilización. Por ejemplo, sé que entre agosto del año pasado y hoy van más de 500 manifestaciones, huelgas y cuanta expresión de la protesta social exista, como lo anunció Gustavo Petro el día de su derrota. ¿Por qué dicen que aquí se niega el derecho a protestar como pretexto?

Y se dice que van a acabar con la educación pública y las universidades públicas. Pero miro el presupuesto nacional de este año y, ¡oh sorpresa!, encuentro que la educación pública recibirá 44 billones en el 2020, que el programa que reemplazó el de ser pilos beneficia a 350.000 estudiantes fortaleciendo a las universidades públicas y causando el enojo de muchas de las privadas.

Luego está lo de las pensiones. Entonces veo que las autoridades han negado hasta el cansancio que vaya a liquidar Colpensiones, y han dicho que no se acabará el régimen de prima media, que no se aumentará la edad de jubilación ni habrá más gravámenes para los pensionados.

Y queda lo de la persecución a las comunidades indígenas, a los negros, a la diversidad. Y veo que eso es sólo un argumento para usar la inconformidad en muchos casos justa de esas comunidades por la distancia de los gobernantes. Es decir, cualquier cosa menos una política genocida.

Entonces veo que el Gobierno pasa por una época difícil, distante, confundido y cada vez más solo por su minoría en el Congreso y la derrota de su partido en las pasadas elecciones. Veo que ya tumbaron al Ministro de Defensa por su torpeza, que la del Interior está absolutamente desgastada, que al de Relaciones se le enredó su iniciativa frente a Venezuela además de dar un innecesario voto de neutralidad en la ONU sobre el bloqueo de Cuba.

No encuentro la verdad de los argumentos usados por quienes promueven el paro. Veo mentiras para tratar de justificar algo que terminará en confrontaciones con el Esmad, en asonadas y en la posibilidad de paralizar a Colombia durante muchos días. Aprovechando que es la moda en Latinoamérica, sus promotores utilizan la impopularidad del Presidente y las limitaciones de un gobierno que perdió la iniciativa y va a remolque de sus opositores.

Algunos de los jefes del paro afirman que la idea es tumbar al presidente Iván Duque. Y pregunto si seremos tan ingenuos como para aguantarnos semejante amenaza o por qué no hay paros para protestar contra el narcotráfico, contra el apoyo que los criminales reciben de Venezuela, contra la delincuencia que hace estragos.

No sé qué pasa en esta sociedad confundida. Pero todo indica que vamos hacia el paro.

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