Esclavos y contratos

Octubre 01, 2022 - 11:55 p. m. 2022-10-01 Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Si algo demuestra la inmoralidad en la Administración Municipal, son los contratos de prestación de servicios. Una aberrante forma de usar la facultad de contratar para mantener el control político y comprar conciencias, extorsionando con la interinidad de tres meses.

En los informes sobre la contratación en el CAM aparecen los llamados PS como la inmensa mayoría de esas contrataciones: 83.602 en los últimos dos años, con salarios promedios de $1,3 millones lo que a Cali le han costado $2,377 billones. Es el 96,5% de los contratos del 2021 con promedios de 3,6 meses, lo que en el 2022 ascendió al 97% del total con una duración promedio de 5,6 meses. La variación en tiempo se debe a la aplicación de la ley de garantías que congela la contratación en época de elecciones.

Esta información, que sale de Mi Cali Contrata Bien y fue ratificada por la Procuraduría en el informe que presentó en la audiencia del pasado lunes, implica que una porción importante de la nómina del municipio la manejan con PS. Son seres humanos que necesitan trabajo y son vinculados por el alcalde Ospina y sus funcionarios y en muchas ocasiones por recomendación de los concejales de la coalición de gobierno, así ahora pretendan justificarlos con la pandemia.

Además de desconocer los principios de la administración sobre la importancia de tener una nómina estable que se comprometa en el cumplimiento de sus funciones, allí está uno de los epicentros del poder del clientelismo que manipula Ospina. Miles de personas contratadas cada trimestre que tienen que demostrar su incondicionalidad con el alcalde y sus socios, que deben buscar la renovación de sus contratos cada tres meses y se exponen en muchos casos a tener que entregar parte de su ingreso a sus amos, a quienes los recomiendan y en el CAM los contratan.

¿Importa allí la calidad del servicio y la eficiencia en el uso de los recursos públicos? No. Lo que es fundamental para el alcalde Ospina y los jefes políticos que sostienen su gobierno, lo primordial es tener a esos miles de seres humanos a su disposición incondicional mediante el salario que se lo pueden quitar cada tres meses. Así de sencillo.

Eso no es el cumplimiento de la función pública como alega el alcalde Ospina y su jefa de contratación. Es usar los recursos públicos para controlar la clientela que permite ganar elecciones, hacer revueltas y justificar el gasto inútil para la ciudad, pero fundamental para los gamonales de la organización que tiene secuestrado el gobierno de Cali.

Y Ospina, que se declara “alfil de Petro”, afirma que lo que se está destapando es un “matoneo” contra él. ¿Cómo se llamará entonces la aberración que comete con los miles de Prestadores de Servicios que deben someterse a lo que sea para que les renueven sus contratos cada tres meses?

Eso es la esclavitud moderna, en la que se obliga a los PS a vivir de la obsecuencia a sus amos aprovechando el control sobre la capacidad de mantenerle el contrato. La otra parte de la ecuación es el reparto de la contratación pública de manera directa o mediante procesos amañados, que reparte la gran tajada del ingreso público como ocurre en Emcali.

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¿Por qué el alcalde Jorge Iván Ospina se dedicó a defender el contrato de Emcali con la compra de televisores a $43 millones y sillas a $17 millones? ¿No dizque no se mete en su administración?

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