El nuevo Caguán

El nuevo Caguán

Mayo 12, 2019 - 06:55 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

El anterior tenía 42.000 kilómetros cuadrados y fue autorizado por el Gobierno a las Farc dizque para negociar la paz y duró tres años. El de ahora tiene 917.000 kilómetros cuadrados, empezó hace veinte años con la llegada de Chávez y en él está el Eln, aliado de primero orden de Nicolás Maduro, de los militares que lo soportan y de la Cuba castrista.

En ese nuevo Caguán está la cúpula del Eln. Desde allí ordenan el terrorismo contra los colombianos, son bastión importante de la dictadura y manejan la alianza con el cartel de los soles en el narcotráfico que empieza en Colombia. Y además de repartir las cajas de comida con las cuales el chavismo extorsiona a los venezolanos, o de amenazar y perseguir a la oposición al régimen, los elenos controlan el contrabando de combustibles, cobran peajes y son propietarios de la minería ilegal que explota el oro, el coltán y todo lo que genera pingües ganancias para los amos del país vecino y de los cabecillas que conforman el llamado comando central.

En ese santuario se les facilita la comunicación con quienes insisten en declararlos organización política a pesar de ser una organización criminal de carácter multinacional. Eso les permite difundir la idea de que quien no quiere la paz es el Gobierno, y quienes son los asesinos y terroristas no son los que ponen las bombas sino quienes deben perseguir a los criminales, claro, hasta que llegan a la frontera.

En ese nuevo Caguán, donde al igual que el anterior se tiene a los secuestrados, se planean atentados y se guarda la riqueza mal habida, tiene una condición que algunos quieren ignorar. Además de ser la guarida para evadir a la autoridad internacional contra el narcotráfico y el terrorismo protegidos por el régimen que soportan mi general Padrino, su accionar es ya parte de la pelea entre Rusia y los Estados Unidos por Venezuela. Y el Eln es también instrumento de Cuba para tratar de detener la debacle del chavismo que de producirse arrastrará al castrismo que lo creó hace cincuenta años y ahora se muestra como el gran conciliador de la paz en Colombia.

Frente a esas realidades, aquí existen quienes pretenden reconocer al Eln como organización política y obligar al Estado a negociar con esa banda de forajidos. Desde algunos escaños del Congreso, con personajes como Iván Cepeda o Roys Barrreras, desde el púlpito de la Iglesia Católica en Cali, desde las Ong que antes eran caja de resonancia de las Farc, la ofensiva es clara: hay que defender a esos ‘pobres’ que disfrutan de la impunidad en toda Venezuela y desde allí mueven los hilos de la criminalidad en Colombia.

Y es imperativo negociar con ellos. Es decir, igualarlos a las autoridades legítimas y obligar a éstas a retroceder como se hizo en las negociaciones de La Habana. Hoy pagamos las consecuencias porque en centenares de municipios el Estado fue reemplazado por el narcotráfico que sembró 200.000 hectáreas de coca, asesina y persigue a los seres humanos para convertirlos en esclavos del terror.

Pero esta vez no podemos cancelar la zona de despeje pues allá mandan Maduro y su pandilla, la Cuba de los Castro que muere si Maduro cae, los rusos de Putin que lograron meter la guerra en el patio trasero de los Estados Unidos de Trump y China que no sabe cómo defender la plata que tiene embolatada en ese nuevo Caguán que se llama Venezuela.

Sigue en Twitter @LuguireG

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