El año de la paz

El año de la paz

Enero 04, 2015 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Arrancó el año signado por la expectativa sobre un acuerdo con las Farc que ponga fin a su medio siglo de barbarie. Con los mismos protagonismos, con las mismas mañas y con cambios que sugieren más enredos que certezas. Las Farc ya tienen en La Habana a todos sus cabecillas, “el Secretariado” como se autodenominan en el lenguaje estalinista. Les faltaba el amigo ‘Joaquín’ del Bloque Sur, porque don ‘Timochenko’ va y viene, según se ha sabido. Es decir, por fin pueden volver a hablar todos juntos, en vivo y en directo y sin la malévola intervención de la inteligencia militar, según la interpretación del Fiscal.Y ya designaron a dedo a quienes verificarán su tregua ‘unilateral e indefinida’, con la cual pretenden evitar que el Ejército y la Policía siga combatiendo al terrorismo, al narcotráfico y a los delincuentes de cualquier pelambre. Por supuesto, están los mismos garantes, que ahora se llaman “Frente Amplio por la Paz”: ‘Teodora’, perdón, doña Piedad que de explotar los secuestros se convirtió en víctima y ahora es veedora, don Iván Cepeda, que es a la vez Senador y exige limitar la libertad de prensa, y otros tantos veteranos de tantas formas de tratar de convencer que a las Farc hay que aceptarlas como ellas quieren, así no tengan respaldo y susciten el rechazo casi unánime. Otra variación: el excomisionado Luis Carlos Restrepo le plantea al Centro Democrático la sensata sugerencia de tratar de encontrar puntos de acuerdo con el Gobierno que permitan construir una política de estado sobre la paz en Colombia sin renunciar a la crítica. Y el expresidente Álvaro Uribe le contesta con algo que insinúa una apertura. Pero aumenta la confusión, al proponer un “órgano legislativo transitorio” que evite la consulta popular en la que se empeña el Gobierno, para aprobar el acuerdo que parece a todos inminente. La propuesta genera otro de aquellos enigmas que tanto gustan al expresidente opositor. Si bien pretende impedir que el Gobierno junte el posible referendo con las elecciones locales y regionales de octubre próximo, lo cual está ya cantado, en la Constitución no parece claro cómo crear un órgano legislativo distinto a la Asamblea Constituyente. ¿Acaso está aceptando como inevitable el acuerdo de las Farc y el Gobierno que le daría a éste la ventaja en la elección más clientelista de todas? ¿Será acaso otra de aquellas encrucijadas del alma de Uribe? Entre tanto, el presidente Juan Manuel Santos continúa en la suya, con el acuerdo con las Farc como su obsesión. Y tratando de mantener la negociación, a la vez bandera de las próximas elecciones según dijo su Superministro el abogado Martínez Neira. Es decir, cumpliendo la estrategia de imponer como inevitable el acuerdo final, siguiendo la matriz de opinión que nos enseñó Venezuela. Capoteando las bravatas y las amenazas de una guerrilla que es la gran enemiga de la paz en Colombia, y a la cual no le cree nadie. Al final, y para variar, las Farc dicen que está en peligro su tregua unilateral, porque la Fuerza Pública está cumpliendo con su obligación de proteger a los colombianos. ¡Qué vaina! Otra vez parecieron los enemigos agazapados de la paz. Y qué pena con el Frente Amplio por la Paz. Qué dirán, si la guerrilla está haciendo lo que siempre han hecho, aunque ahora lo dirige desde La Habana donde emiten los mismos comunicados amenazantes “desde las montañas de Colombia”. Como en el Caguán.

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