¿De quién es la culpa?

¿De quién es la culpa?

Octubre 12, 2014 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Cada vez es más cierto que el diálogo con las Farc en La Habana está convirtiéndose en una caja de Pandora, de la cual salen sorpresas, mientras los pobres mortales quedamos estupefactos y atropellados por la publicidad de quienes pretenden que nos quedemos callados. El turno le correspondió al Ministro de Defensa. Con toda la inocencia del mundo fue deslizando estas perlas en una entrevista: “Yo siempre he mantenido una línea de prudencia… El Presidente o la Canciller manejan las relaciones con otros países”. ¿De qué habla? Veamos: cuando le preguntan los entrevistadores si “Timochenko”, el gamonal de las Farc, ha estado en Cuba, en los diálogos, contesta: “No hay duda. Hace bastante tiempo se tiene la información de que estos cabecillas no están en el país” y “Sí ha habido información alrededor de que (‘Timochenko’) ha estado (en La Habana) en distintos momentos”. En otros términos, confirmó lo que es algo conocido hace mucho, la presencia de los jefes de las Farc y del ELN en otro país. Están en Venezuela hace rato y no portándose como mansas palomas, sino ordenando crímenes y manejando el narcotráfico. Puede afirmarse que todo sea por la paz. Que Colombia se ha hecho la que no sabe para permitir los viajes del jefe de las Farc. Pero, luego de las explicaciones del presidente Santos quien dice que autorizó todo para que las decisiones “no se demoren cuatro meses”, y de la cortina de humo que tendieron los medios adeptos al Gobierno, asegurando que ‘Timochenko’ “no se reunió con personas del Gobierno en Cuba”, ¿quién puede creerlo? ¿Por qué la información se la entregan a unos medios y no a todo el periodismo, como debe ser? También hay que preguntar: ¿es correcto que Venezuela, además de mediador, sea guarida permanente de don ‘Timo’? ¿Por qué no nos explican cuál es el papel de un régimen que desde sus orígenes se ha empeñado en favorecer a quienes reconocen como sus aliados?Al final, hay que reconocer la estrecha relación que existe entre el presidente Juan Manuel Santos y el ministro Pinzón, a quien, por enésima vez, quiere tumbar Piedad Córdoba. Lo que lleva a concluir que sus declaraciones no son ni tan ingenuas ni tan improvisadas. Por el contrario, son un mandado. ¿Para qué? ¿Por qué tan intempestiva revelación?Dada la naturaleza de una negociación en el exterior, puede ser entendible que se les extienda un salvoconducto a los negociadores de la guerrilla. Lo que no es aceptable es que los países facilitadores actúen casi como parte interesada, protegiendo a los cabecillas de las Farc y el ELN. Eso lo están haciendo desde las épocas de Hugo Chávez. ¿Por qué el Gobierno colombiano no reclama ante la protección que recibe ‘Timochenko’? ¿Por qué hay que impedir que los colombianos sepan lo que está sucediendo? Eso no significa revelar el secreto de las conversaciones, sino mantener enterado al país sobre el marco en el cual se desarrollan las conversaciones. Lo contrario, lo que están haciendo al manejar la información de forma parcial, destruye la confianza en sus negociadores. Lo que ha hecho el ministro Pinzón es confirmar lo que el entonces candidato del Centro Democrático reveló en febrero pasado. Y que ahora no le echen la culpa del descrédito que padece el diálogo con las Farc a quienes han señalado como “enemigos de la paz”.

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