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¡Compremos vacunas!

Enero 10, 2021 - 06:55 a. m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Durante los últimos meses, el escándalo por la contratación desaforada y dudosa y por su confusa actuación frente a la pandemia, han sido la constante en la administración de Cali. La respuesta del alcalde Ospina es aún más insólita.

Son más de cien los contratos realizados a través de los convenios exóticos como entregarle el mantenimiento de las cámaras de seguridad a la Imprenta departamental. O como quitarle la realización de las ciclovías a la Corporación para la Recreación Popular de Cali y entregársela al Fondo Mixto del Deporte del Valle, con el cual realizó hace doce años la remodelación del Estadio Pascual Guerrero que empezó en $28.000 millones y terminó en $140.000 millones.

Y qué decir de la vagabundería de un alumbrado rodante que se tragó $10.500 millones a través de Emcali. O de una feria virtual por $11.000 millones, donde le pagaron de a $50.000 dólares a una orquesta que ya no suena, a un artista que cobra $3.000 dólares en el Blue Note de Nueva York, o a un cantante cubano que sólo canta en Cuba. Ahora quieren convencernos que siete millones de personas vieron ese engendro por internet, cifra que consiguieron con las bodegas virtuales que manipulan las redes y con las cuales hizo su campaña Ospina.

Pero lo más grave como gobernante fue su extraño comportamiento en el manejo de una pandemia que se estaba expandiendo en diciembre. A pesar del peligro que generaba, Ospina se negó a imponer las medidas que evitaran los comportamientos y aglomeraciones como las fiestas del día de las velitas o de los partidos del América. Poco hizo, ignorando las advertencias de los médicos y las alarmas que sonaba su Secretaria de Salud.

El resultado se está viendo en el aumento de las muertes por el coronavirus en enero y en la saturación de los cuidados intensivos. Pero él, ante la crisis que desencadenó su negligencia y muy hábil para evadir su responsabilidad, decidió imponer toques de queda de tres días, tratando de dar la sensación de que gobierna. Como si con eso detuviera la avalancha de casos que golpean a miles de familias luego de las fiestas y aglomeraciones en diciembre.

Todo eso pasa en Cali mientras los organismos de control en Colombia guardan silencio sobre lo que hace el alcalde. Peor aún, la Personería no sólo no cumple su deber de defender los intereses de los caleños sino que imita los vicios del Alcalde: compró dos televisores y más de cien computadores a través de un convenio ... ¡con la Imprenta Departamental!

Jorge Iván Ospina sabe que tiene encima los ojos de quienes le reclaman por lo que está haciendo con el patrimonio de Cali y por su torpe manejo de la pandemia. Pero él, convencido de que puede hacer lo que quiera, no responde, y sólo le preocupa su caída en las encuestas.

Entonces recurre a su retórica inentendible para explicar lo inexplicable. Y lanza una de aquellas propuestas imposibles pero seductoras: que el gobierno nacional lo autorice a comprar $30.000 millones en vacunas contra el Covid-19 que regalará a quienes él decida.

¿Acaso usará la plata que despilfarró en la feria virtual y el alumbrado? ¿O los $20.000 millones que le quitó al presupuesto para combatir la inseguridad, una epidemia que se lleva mil vidas en Cali por año?

Comprar y regalar las vacunas que ya adquirió el Gobierno Nacional es la estrategia de Ospina para desviar la atención sobre sus equivocaciones y las acusaciones que lo persiguen. ¡Válgame Dios!

Sigue en Twitter @LuguireG

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