Comedia en cinco actos

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Comedia en cinco actos

Noviembre 17, 2019 - 06:55 a. m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Claro que hubo Golpe de Estado en Bolivia. El asunto a dilucidar es quién lo dio, cuándo empezó y cómo se va a resolver el lío que dejó Evo Morales cuando se largó.

De acuerdo con la columna de María Elvira Bonilla del pasado viernes: Evo decidió que era irremplazable. A ello agrego que sin él Bolivia no podría existir y que estaba por encima de la Constitución que él mismo fabricó a su medida; que las instituciones allí contempladas funcionan siempre y cuando sirvan a sus propósitos, cuando los jueces, el congreso y el poder electoral están en sus bolsillos y los militares son parte del combo.

Así es la filosofía del socialismo siglo XXI que arrasó con Venezuela, arruinada por la coalición de militares, Chávez y ahora Maduro. Que imperó en Argentina con los Kirchner y tiene a Cristina, su expresidenta, con diez procesos penales. Que se aprovechó del Ecuador con el fugitivo Rafael Correa. Y que tiene en la inmunda a Nicaragua con Ortega, más corrompido que toda la dinastía de los Somoza juntos.

Para lograr sus propósitos, Evo se hizo elegir tres veces. Y quería una cuarta, para lo cual realizó un referendo en el 2016, preguntándole a los bolivianos si podía ser de nuevo candidato. Le dijeron que no, y él, sintiéndose imprescindible, desconoció ese veredicto, al estilo del presidente Santos con el plebiscito que le dijo No al acuerdo con las Farc. Para ello aprovechó que el Tribunal Supremo de Justicia y el Tribunal Electoral son de su bolsillo.

Ese fue el principio del golpe de Evo. Luego citó a elecciones. Y como sabía que no tenía la diferencia del 10% que exige su constitución para ganar en primera vuelta, apagó la luz cuando el conteo marcaba la tendencia y la volvió a prender cuando ya se había consolidado el fraude que necesitaba para que sus amigos del Consejo Electoral lo declararan ganador.

Fue la segunda etapa de su golpe. Y cuando se vio atrapado por las evidencias y la indignación que se tomó las calles, pretendió que la policía y los militares salieran a reprimir la protesta. Le dijeron que no, por lo cual aceptó que la OEA hiciera una auditoría, afirmando que aceptaba sus resultados y que de ellos dependía que se realizara una nueva elección.

La tercera se produjo cuando la OEA dijo que sí había fraude. Evo citó a elecciones, aceptando que como presidente-candidato hizo trampa. Y llamó a los militares para que lo apoyaran, pero su amigo el Comandante del Ejército le sugirió que se fuera porque ellos no iban a reprimir la indignación de los bolivianos ante el fraude.

La cuarta etapa fue frente a una cámara de televisión. Evo renunció, hizo que sus sucesores constitucionales, el vicepresidente, el presidente del Senado y el de la Cámara renunciaran, dejando a Bolivia sin Jefe de Estado. Y desbarató el quorum en el legislativo con las mayorías de su partido para impedir que eligieran a la segunda vicepresidenta del Congreso.

Y se largó para el monte, de donde lo sacaron para montarlo en un avión rumbo a México. Fue parte de la cuarta etapa del golpe, resultado del cual Bolivia está con una presidenta de facto mientras Evo se ofrece a regresar y reasumir el poder para eternizarse de nuevo en el poder, como si nada hubiera ocurrido.

Es la quinta etapa del golpe de Evo contra Bolivia. Una comedia en cinco actos que demuestra cómo es de fácil usar la ley para imponer una dictadura eterna cuando se viste de izquierda.

Sigue en Twitter @LuguireG

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