Barbaridades

Barbaridades

Septiembre 25, 2016 - 12:00 a.m. Por: Luis Guillermo Restrepo Satizábal

Falta una semana para votar el plebiscito. Y sin importar su resultado, ya se nota el cansancio por la campaña que se ha producido alrededor del sí y el no.Aunque existe una polarización, ella sólo se refleja en algunos sectores. Son los que tienen acceso a los medios de comunicación, necesitados de noticias y de la chiva, sin importar su efecto en la sociedad. O los que tienen acceso a las redes sociales y las han convertido en una especie de alcantarilla donde cunde la desinformación y la ofensa, y donde es casi nula la contribución al debate que motive a tomar una determinación como la forma de terminar el conflicto con las Farc.Y a ese propósito no contribuyen para nada las burradas y los desafíos de algunos personajes. Es difícil hoy medir el impacto que tendrán para el sí las declaraciones de alias Romaña, uno de los más tenebrosos secuestradores en la historia de la humanidad, comparable sólo a los miembros de Boko Haram en Nigeria y a los del Estado Islámico. Así escuchemos el vuelo de las palomas de la paz en el discurso oficial, poco aporta el que semejante criminal se declare inocente y víctima. Y que sus barbaridades coincidan con el Ministro de Justicia, un señor Jorge Eduardo Londoño para quien las pescas milagrosas de ‘Romaña’ no son secuestros sino simples retenciones. Eso es un insulto a las víctimas y un mensaje errado sobre hacia dónde va la institucionalidad de Colombia. En la misma línea está la Representante a la Cámara María Fernanda Cabal, del Centro Democrático. Como si aportara algo a la construcción de una decisión juiciosa, la Representante descalificó de manera soez a los Generales del Ejército, tildándolos de vendidos sin prueba alguna. Además dio una muestra de ignorancia crasa al decir que el Ejército está para matar y no para preguntar. Si con esa basura quiso congraciarse con el expresidente Uribe, no lo logró; y si quiso conseguir votos por el no, los ausentó. Esa es apenas una muestra de lo que se está usando en la campaña que por fortuna termina el dos de octubre. Como se podía esperar, muy pocos se va a leer las 297 páginas, indicio del poco interés por el proceso a pesar del intento de la prensa bogotana por mostrar como un consenso nacional lo que sólo existe en el estrecho círculo del poder y la oposición. Por fuera de eso están los millones de colombianos fatigados por cuatro años de oír amenazas de las Farc y promesas del Gobierno sobre un posconflicto que no existe. Mucho me temo que tanto abuso con los ojos y los oídos de los colombianos interesados en la negociación van a terminar generando una abstención enorme. Quizás se logre alcanzar el umbral de los cuatro millones quinientos mil votos por el sí, y quizás gane. Pero, como van las cosas la votación puede llegar a ser una de las más bajas de nuestra historia republicana.Y será peor si el Gobierno sigue haciendo una fiesta de algo que debería ser respetuoso; si las Farc continúan mostrando a “Romaña” y a “El Paisa” como héroes nacionales; si el Centro Democrático permite que la desinformación y las bestialidades de la representante Cabal sean el motivo para votar por el no. Y si la Iglesia Católica deja que un Arzobispo nos divida ente honestos y no honestos, dependiendo si estamos de su lado. Mientras se mantenga esa tendencia, la mayoría de los colombianos seguirá indiferente ante el espectáculo y el dos de octubre ganará la abstención. Entonces, la perdedora será la democracia.

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