El riesgo de la innovación³

El riesgo de la innovación³

Abril 22, 2018 - 11:35 p.m. Por: Luis Felipe Gómez Restrepo

Innovar, innovar e innovar, no nos podemos cansar de decirlo, pues será el único camino que nos pueda mantener competitivos en el mercado global y generando empleo y riqueza. Asumiendo la innovación como una verdadera estrategia se podrá consolidar un espacio en donde empresas, universidades, con académicos y estudiantes, aporten para la generación de soluciones a los retos empresariales para satisfacer las necesidades de la sociedad.

Estamos muy pasados de conectar más profundamente el potencial de generación de conocimientos que hay en las universidades con las necesidades empresariales. Solamente entre las universidades del Valle, Autónoma de Occidente, Icesi, San Buenaventura y Javeriana Cali, tenemos a la fecha casi 800 profesores de planta con formación doctoral, los cuales están preparados para realizar investigación y generar conocimiento. ¡Y todos los estudiantes creativos y disruptivos que quieran! En países como Corea los doctores están en las empresas, por la fuerte dinámica de inversión en investigación y desarrollo. En Colombia los doctores están en las universidades.

Las empresas deben aprender a invertir muchísimo más en innovación y lo pueden hacer de la mano de las universidades. Y los académicos salir más a menudo del campus universitario y darse un paseíto por los laboratorios de las empresas, por las plantas de las industrias y por los salones de las juntas directivas de las sociedades. Generar bolsas de proyectos podrá ser un camino de rápido crecimiento. En el caso de las universidades hemos tenido algunos casos de éxito. Por ejemplo, en Javeriana Cali a través de un modelo de innovación en alianza con la Universidad Stanford y una red internacional hemos colocado equipos interdisciplinarios e interculturales a solucionar problemas reales y concretos de empresas de la región. Sí se puede y además ha sido un éxito en la gran mayoría de los casos.

Innovar implica entrar en el camino de la incertidumbre. Pero es peor caer en el riesgo del estancamiento. A muy pocas empresas les gusta la incertidumbre porque implica riesgo y ambigüedad. Pero las soluciones que surjan como una síntesis de 2 tipos de pensamiento: analítico y el intuitivo y emocional, basado en los comportamientos de los usuarios, como lo plantea Richard Thaler, Premio Nobel de Economía en 2017 por su contribución a la economía del comportamiento.

La colaboración entre empresas y universidades es posible mediante un proceso de co-creación que involucre permanentemente la realimentación de los usuarios como centro del proceso de diseño. Pasando de un paradigma en que las personas deseen lo que hacemos a un paradigma en el cual hagamos lo que las personas desean, un proceso de diseño centrado en las personas. Combina tres elementos: 1) Colisión: colisión de mentes y expertos de diferentes áreas del conocimiento. 2) Ambigüedad: implica ser capaz de conformar un equipo fuera de la zona de confort de la empresa que pueda trabajar en problemas, ser capaz de renunciar a tener el control de todo y dejar que el equipo tome las decisiones del proyecto. 3) Inquietud: un equipo inquieto, creativo, intenso y de diversas profesiones del más alto nivel que no se conforma con lo establecido.

Así pues, hay que promover la interacción entre la empresa y la universidad, como un binomio innovador, adoptando un modelo de colaboración en el que la incertidumbre puede ser un faro.

*Rector Universidad Javeriana Cali

Sigue en Twitter @RectorJaveCali

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