¡Trumpismo!

¡Trumpismo!

Diciembre 27, 2018 - 11:35 p.m. Por: Liliane de Levy

Llámela deslealtad, realpolitik, egocentrismo, arrogancia o lo que sea pero la súbita decisión de Donald Trump de retirar sus tropas de Siria deja al mundo consternado. Aunque se calificó como un ‘trumpismo’ más, es decir una movida afín con lo que el presidente norteamericano nos ha acostumbrado y que, según su explicación responde a promesas electorales y a su propio instinto. Se sabe que Trump no consulta lo suficiente ni escucha recomendaciones y que su instinto diseña la política de su país y del mundo. Él es así. Ni siquiera el general James Mattis, su ministro de Defensa, sabía de su decisión hasta que se la comunicó por medio de un tuit. El general renunció de inmediato a su cargo. Entretanto y en todo el mundo, llueven comentarios molestos y preocupados.

En efecto Trump sorprendió con el retiro de sus tropas en Siria y la gente se pregunta sobre sus motivos reales. Los rumores cuentan que tomó la decisión después de conversar por teléfono con el dictador de Turquía Recep Tayyip Erdogan quien le habría sugerido que los dos mil soldados norteamericanos asignados en Siria para ayudar a derrotar a Isis, el Estado Islámico, habían finalizado su misión porque el movimiento yihadista estaba vencido y sus ambiciones territoriales (para formar un califato) desmanteladas. Por lo tanto, podían retirarse tranquilamente y dejar a Turquía la tarea de terminar el trabajo de erradicar Isis de la región y estabilizar a Siria.

Ni corto ni perezoso Trump colgó y redactó su decisión de retiro en un tuit, sin equívocos. Sin embargo, un momento más tarde recapacitó al darse cuenta que Isis no está totalmente vencido sino “cerca de estarlo” y lo corrigió en sus declaraciones. Pero aun así mantuvo la decisión de retirar las tropas de Siria e incluso la reforzó con otra retirada (esta sí más estudiada desde hace tiempo) de repatriar la mitad de los soldados norteamericanos peleando en Afganistán y sustraerse de una guerra desgastadora de 17 años contra los talibanes y en la cual Estados Unidos sacrificó miles de vidas y gastó billones de dólares. Eso sucedió en el lapso de un solo día pero fue el retiro de Siria que más sorprendió y surtió el efecto de ‘shock’ en la opinión mundial.

Lo cierto es que la retirada norteamericana de Siria trae implicaciones peligrosas para la actual política del Medio Oriente. Es un cambio radical en todo sentido. El espectáculo de un Irán jubiloso que ahora se jacta de la aparente debilidad estadounidense y se afianza en sus ambiciones nucleares, no tranquiliza. Tampoco lo hace el nuevo acercamiento de Donald Trump con el islamista y anti Israel dictador turco Recep Erdogan quien lo aprovecha para consolidar su anhelo de convertirse en líder del mundo musulmán sunita. E inquieta el retiro militar norteamericano de Siria porque gusta demasiado al Kremlin que lo aplaude y lo alaba. Y con razón: de ahora en adelante los rusos pueden extender su influencia en todo el Medio Oriente, a sus anchas, sin ser molestados.

También toca hablar de las víctimas directas de la decisión de Trump. Los más afectados son, sin duda, los kurdos (aquel pueblo de 30 a 40 millones dispersos entre Iraq, Irán, Turquía y Siria que buscan crear un estado propio); ellos han contribuido con valentía y entrega en la guerra contra Isis, y con la ayuda de Estados Unidos. De repente se ven abandonados por Trump y a merced del turco Erdogan que los quiere aniquilar. Arabia Saudita es otra víctima cuyo liderazgo religioso sobre los árabes sunitas se encuentra amenazado por la nueva amistad Trump - Erdogan. E Israel debe sentirse lastimado ante la posibilidad de erigirse un frente sirio convertido en base de ataques en su contra así como en Turquía un Erdogan crecido y aún más hostil y contando con la bendición de Estados Unidos. Muy complicado.

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