Trump y los medios

Trump y los medios

Septiembre 21, 2018 - 06:37 a.m. Por: Liliane de Levy

En vísperas de las elecciones norteamericanas del ‘Midterm’ (o mitad de mandato) que se llevarán a cabo en noviembre con el objetivo de renovar la Cámara de Representantes y el Senado, en Estados Unidos se sufre por culpa de un ambiente político viciado, infestado de insultos y acusaciones.

Basta leer los titulares del New York Times o ver CNN -los más importantes medios del mundo- para medir el grado de parcializacion en contra del presidente Trump y el afán de conseguir su destitución. Sin jamás darle el menor crédito, se ensañan contra todo lo que dice o hace.

Hace pocos días el NYT publicó una carta anónima, al parecer proveniente del interior de la Casa Blanca, afirmando que el Presidente está “loco” y necesita quedar encerrado cuanto antes. El autor es calificado por el medio como un resistente, un héroe y un salvador de la humanidad que se esconde para “limitar los daños que sus revelaciones suscitarían en Estados Unidos y el mundo”.

Simultáneamente salió el libro del periodista Bob Woodward ‘Fear’ (o ‘Miedo’) (recuerden Watergate), muy publicitado en el NYT, CNN y la mayoría de los medios y que también describe a Trump como a un peligroso desequilibrado.

Obviamente Trump es el gran responsable de tanta animosidad. Desde su aparición en el ámbito político ha maltratado a los periodistas y a los medios que se atreven a criticarlo. Lo hace personalmente cada vez que puede y también a través de sus tuits grotescos y a ratos muy brutales.

Llegó a afirmar (y lo sostiene ) que los periodistas son “los enemigos del pueblo”. ¿Se imaginan la furia de los medios y el resultado que deriva de tanta irracionalidad? La sufrimos todos porque afecta la información y la misma credibilidad de los periodistas, inmersos en emociones desbordadas.

Ante la seguridad de que Donald Trump no retrocederá en esta pelea (no da su brazo a torcer), nos vemos obligados a apelar a la madurez y experiencia profesional de los medios para evitar sus excesos de rabia y así cumplir con el deber de proporcionar la más válida y sensata información posible. Aparentemente no lo logran todavía porque, a pesar de tan absurda situación, el gran país del Norte va bien y parece bien encaminado. Veamos:

En el interior, la economía sigue boyante con un crecimiento del 4,7 %. El desempleo está por debajo del 4 %. La bolsa sube y sube. Las inversiones baten récord. Entretanto el consumo registra el mayor aumento de los últimos 18 años. También se le acredita a Trump la elaboración de una reforma fiscal histórica con un paquete de regulaciones significativas para darle oxígeno e incentivos a las empresas y los negocios en general.

En el exterior, Trump obligó a sus socios en la Otan a aportar más al organismo, sin rebajar los compromisos de Estados Unidos. Con China ajustó medidas arancelarias que durante años perjudicaron tanto a EE.UU. como a todo el mundo. Le tendió la mano a Corea del Norte cuando se creía que la única alternativa para tratar con ese país sería la guerra. Cumplió con la promesa de pasar la embajada de Estados Unidos en Israel a Jerusalén (este) sin provocar mayores cambios políticos en el Medio Oriente, firmó un nuevo tratado comercial con México con miras a prolongarlo en Canadá y Europa. Impuso nuevas sanciones contra Irán -al parecer están funcionando- llevando a una revisión del tratado nuclear que este país ya había firmado y que Trump nunca aceptó. Y no provocó nuevas guerras...

En resumen, todo no va tan mal en Estados Unidos y los medios lo tienen que reconocer, aunque detesten a Trump y no logren frenar sus malos modales. Los siquiatras pueden ayudar...

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