Obama y el mundo

Obama y el mundo

Septiembre 09, 2016 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Dicen que Barack Obama fue humillado en China cuando al bajar de su avión Air Force One en Hangzhu para la cumbre del G-20, encontró que -sólo para él- no habían desplegado el tapete rojo de honor y que ningún muy alto representante del gobierno del presidente Xi Jinping lo esperaba. ¡Un escándalo! ¡Un ‘Red Carpet gate’! Aunque luego explicaron que todo fue por exigencias de seguridad de parte de Estados Unidos que China no pudo (o no quiso) atender. Además, durante la reunión, Obama no fue el más adulado. Putin se veía más solicitado para opinar sobre manejos de política internacional. ¿Qué pasó? Lo cierto es que después de ocho años en la Casa Blanca y con solo cinco meses para abandonarla, a Obama lo miran como el presidente ‘saliente’ y evalúan su legado. En eso hay unanimidad para alabar su gestión interna. Su país goza de mejor salud del que recibió, con un desempleo de menos del 5%, un crecimiento alrededor del 3%, seguro médico a millones de norteamericanos que no lo tenían por falta de recursos, el matrimonio entre homosexuales, el fin del obsoleto embargo a Cuba, un plan para contrarrestar el calentamiento del planeta, el prudente manejo del problema migratorios. En fin todo marchó bastante bien dentro de Estados Unidos con Obama a la cabeza. Pero en el exterior la situación no puede ser peor. La voluntad de Obama de dejar de ser ‘el gendarme del mundo’, de retirarse de los conflictos que (equivocadamente) considera ajenos y de lidiar desde la barrera, no funcionó. Y creó un vacío que países como Rusia o China y sanguinarios como el Estado Islámico buscan llenar. En Irak, Libia, Yemen y el Medio Oriente en general, incluyendo el conflicto israelo-palestino, nada se resolvió. La caída de los dictadores dejó varios países en manos de tribus antagónicas, animadas de odios violentos. Cuando los dictadores se fueron (cosa buena, según se creía) los occidentales encabezados por Estados Unidos llegaron a hablar de democracia y pensando imponerla a la fuerza. La Primavera Árabe desembocó en trágico fracaso, por las mismas razones: ¿Ingenuidad? ¿Ignorancia? Todo a la vez. Y al ver su incapacidad de dominar el terreno sin involucrarse de lleno en estos conflictos aparentemente sin solución, Obama optó por retirarse traicionando a aliados valiosos como Hosni Mubarak de Egipto a favor de un absurdo Mohamed Morsi de los Hermanos Musulmanes so pretexto que fue electo. ¡Como si las elecciones en esta región del mundo -que se ganan con el 90 y pico por ciento- fueran válidas! En Siria Obama censuró de inmediato a Bashar el Assad y le advirtió que intervendría si violara las ‘líneas rojas’ del uso de armas químicas contra su pueblo. Las violó abiertamente y Obama se quedó cruzado de brazos. Al mismo tiempo descuidó a amigos tradicionales como Arabia Saudita -que ahora lo acusa de favorecer a su enemigo Irán- e incluso logró inquietar a Israel, un país considerado como el aliado más sólido y leal de Estados Unidos en la región, por las mismas razones. Los analistas creen que ante la complejidad de un Medio Oriente que no comprende, Obama prefirió concentrar sus esfuerzos sobre el continente asiático y montó el acuerdo comercial masivo del TPP (Trans Pacific Partnership) con 12 países del Pacífico que incluyen a Japón, México, Perú, Chile y otros, y representa el 40 % del PNB mundial. Tras años de preparación, el texto final fue firmado a principios de este año y espera su ratificación en el Congreso. Con pocas posibilidades de éxito. Sus críticos lo consideran perjudicial a la fuerza laboral norteamericana; quitaría empleos y bajaría salarios. Entretanto, una cofradía de gobernantes autoritarios como Putin de Rusia, Jinping de China, Erdogan de Turquía, los ayatolas en Irán, le siguen usurpando a Obama el rol que le corresponde y no supo asumir.

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