El 2015 y lo posible

El 2015 y lo posible

Enero 02, 2015 - 12:00 a.m. Por: Liliane de Levy

Bismarck, el canciller alemán recordado por haber inventado la ‘realpolitik’, definía la política como “el arte de lo posible”. Con ello quería decir que la política puede volver posible lo que era necesario. Resulta que el ejercicio de la política en estos turbulentos tiempos parece hacer lo contrario de lo que dijo Bismarck y la convirtieron en el arte de lo “imposible”, que todos persiguiendo fantasmas y quimeras totalmente irracionales.Comenzando con el pretencioso empeño de imponer una democracia occidental, con sus valores y ética moral a regiones del mundo que se rigen por tradiciones y costumbres que nunca conocieron la esencia de la cultura occidental ni los valores que predica. Lo vimos en Afganistán, en Iraq, en Egipto, en Siria... Países acostumbrados a vivir en dictaduras, sometidos a una ética estrictamente religiosa y bajo el yugo de dictadores desalmados y los únicos capaces de unir a sus poblaciones tribales. Ciegos ante realidades flagrantes, los occidentales se incrustaron en los asuntos internos de estos países y pueblos para realizar lo imposible. Y están fracasando lamentablemente.En relación con el conflicto palestino-israelí vemos que su situación empeora con los años y lo que en una época parecía solucionarse se volvió sin solución ninguna. Lo cierto es que el problema es sencillo y, llevado con honestidad y valentía, habría podido encontrar una salida satisfactoria para ambas partes. Sin embargo, allí hubo manipulación, demagogia, mala fe, intereses creados. La máquina de la política nunca funcionó a favor de lo posible sino a favor de lo imposible. Ejemplos para ilustrar lo afirmado hay muchos. Citaré entre otros aquel empeño de sabotear toda negociación de paz invocando la ley del retorno para los palestinos a sabiendas que ningún gobierno isaraelí la aceptaría ya que por su aspecto demográfico significaría la destrucción del Estado de Israel; o el afán de los israelíes de proyectar la construcción de viviendas en regiones llamadas a pertenecer en un futuro Estado Palestino y que dan a pensar que quizás jamás las abandonarían. Una posible solución al conflicto necesita interlocutores valientes capaces de rendirse ante realidades, aceptarlas y trabajar de común acuerdo para digerirlas. Se impone la política como arte de lo posible, necesaria y benéfica para las partes involucradas.Pero no todo es oscuridad e inepcia en el manejo de la política internacional en estos momentos. Apoyo la iniciativa del gobierno colombiano en busca de una salida pacífica con la guerrilla. Los escépticos la miran con desespero y sabemos que es difícil. Y que depende de la habilidad de quienes la lideran y de su destreza en la política como arte de lo posible. Y el presidente norteamericano Barack Obama dio el ejemplo y el impulso a otro esfuerzo de pacificación: en un breve discurso reconoció que décadas de embargo y castigos al régimen dictatorial de Cuba no lograron desestabilizar a los dictadores Fidel y Raúl Castro y que ya es hora de probar algo menos drástico: las buenas relaciones con los cubanos con el fin de proporcionarles mejor nivel de vida, más esperanzas y capacidad de exigir la libertad que se merecen. Un futuro mejor se vuelve posible.

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