“Antes de morir, quiero...”

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“Antes de morir, quiero...”

Julio 26, 2013 - 12:00 a. m. Por: Laura Posada

Candy Chang es una artista y diseñadora urbana estadounidense que se ha dedicado a explorar diferentes formas de convertir las ciudades en espacios más agradables, confortables e incluyentes. Cree en el potencial de la introspección y de la sabiduría colectiva latente en el espacio público como herramienta para el desarrollo de una mejor sociedad y un mejor modo de vida.Uno de sus proyectos más populares nace a propósito del fallecimiento de su madre adoptiva, un doloroso e inesperado hecho que la lleva a estudiar en detalle el tema de la muerte y la necesidad de entenderla, de saber que no es ajena, para clarificar y darle mucho más valor a la existencia. El experimento, que tituló “Antes de morir, quiero…”, consistió en transformar la pared de una casa abandonada en su vecindario en Nueva Orleans en un muro interactivo, a manera de pizarra, en el que las personas tenían la oportunidad de completar aquella frase, con el objetivo de plasmar y compartir con los demás sus metas o anhelos.La respuesta de la comunidad fue maravillosa. Al día siguiente, el tablero estaba reventado de pensamientos. Ese lugar abandonado ahora se había convertido en un espacio restaurado, acogedor y, lo más importante, propositivo. El resultado: un punto de encuentro, socialización y reflexión entre personas que, así no se conozcan, sí influyen, de una forma u otra, en confrontarnos para repensar nuestra vida, darle nuevos valores y definitivamente cumplir con lo que queremos hacer o ser antes de morir.La propuesta de Candy es tan básica como profunda. Tanto así, que se ha replicado con gran éxito en más de 20 países, traducido a más de 30 idiomas, además de otorgarle un puesto líder en las influyentes Charlas TED. La artista nos invita a abrir los ojos y a sentir gratitud por el tiempo que, sea el que sea, tenemos en nuestras manos. También a detenernos en pequeñas cosas, a relacionarse con nuevas personas, a contemplar nuevas filosofías. Las sociedades de hoy se mueven a mil revoluciones, es común ver a la gente abrumarse por los afanes del día a día y ocuparse de nimiedades y vanidades que distan de lo fundamental. Preocupados casi que sólo en sobrevivir o encajar, nos acostumbramos a no tener tiempo para nada más y a posponer para después precisamente todo eso que en verdad se quiere ser y hacer en la vida.Justamente hace unos meses, mi prima, una joven y prometedora gestora cultural, hablaba de su interés en implementar el proyecto de Candy Chang en los tantos muros abandonados de Cali una vez regresara de sus estudios en Australia.Me pareció una idea genial y sobre todo necesaria en un país en donde la vida no se valora como debe ser y la muerte se trata con misterio y temor. Mientras la campaña se realiza oficialmente en Cali, los invito a que ingresen a http://beforeidie.cc/ y participen con sus deseos de forma virtual, además de nutrirse de los pensamientos de millones de personas alrededor del mundo. Y lo traigo a colación también como un pequeño homenaje a Isabela, a esa prima maravillosa que partió de forma fugaz e inesperada hace pocos días, y que a pesar de su corta existencia nos enseñó a vivir la vida con intensidad, espontaneidad y pasión. “Antes de morir, quiero… sonreír”. Como ella, que siempre lo hizo.

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