Uribe en versión libre

Uribe en versión libre

Junio 23, 2011 - 12:00 a.m. Por: Julio César Londoño

Parecía la diligencia del siglo: el presidente más popular de la historia iba a rendir versión libre por el tema de las chuzadas del DAS, es decir, por “un complot orquestado desde la Casa de Nariño contra magistrados, parlamentarios y un periodista”, según las palabras de la fiscal Viviane Morales. Y empezó como la indagatoria del siglo: el país político paralizado, un rating sin precedentes y un Uribe poniéndole el pecho a la brisa con sus abogados, sus ministros, un ejército de guardaespaldas y una multitud de admiradores que no daban crédito a sus ojos: ¡Uribe a pie por la Séptima!Pero de pronto la diligencia del siglo se convirtió en el sainete de la semana. Primero fue el representante del Ministerio Público, que no llegaba. Luego fueron los integrantes de la Comisión de Acusaciones, que no llegaron. Alguien explicó que andaban de viaje por el exterior en una misión secreta y crucial. Luego fue Piedad Córdoba, que volvió a recusar a los investigadores (recusar: señalar una tacha legal o moral que inhabilita al juez). Ella los había objetado desde el mismo momento en que se conocieron los nombres de los representantes encargados de la investigación pero la Cámara desestimó sus objeciones. Ahora, la tarde del siglo, la Comisión de Acusaciones no pudo pronunciarse oficialmente sobre la recusación porque varios de sus miembros tenían compromisos mucho más importantes que la diligencia del siglo.La audiencia se suspendió, se reanudó y se volvió a suspender. Uribe aclaró que fue él mismo el que pidió que su declaración fuera pública. Olvidó decir que las investigaciones contra los presidentes, como Samper, o contra los expresidentes, como él, tienen que ser públicas por ley. También dijo, con profundo y sincero dolor, que él no era asesino. Olvidó que se lo acusa de chuzar, no por asesinato. Por ahora.De toda esta opereta lo único serio fue la recusación. Los tres representantes que investigarán a Uribe son tan boletas que, a su lado, Heyne Mogollón emerge como un juez incorruptible y severo. Veamos.Uno de los investigadores es Yahir Acuña. Ex PIN y ahora representante de las negritudes, Acuña sorprendió a todos con sus 45.0000 votos en Sucre, el reino de ‘la Gata’ Enilce López, “una empresaria de bien”, dice él (un comentarista insidioso recordó que Uniapuestas, una de las empresas de ‘la Gata’, aportó cien millones de pesos para la campaña de la primera elección de Uribe).El segundo juez se llama José Rodolfo Pérez. En Casanare lo recuerdan cuando era secretario general de la gobernación y agredió, con cuatro hombres más, al juez que sancionó a su patrón, el gobernador, por celebración indebida de contratos. También recuerdan que es hermano de otro gobernador de Casanare, Miguel Ángel Pérez, grabado en un video mientras recibía 500 millones de pesos de un paramilitar.El coordinador de la Comisión de Acusaciones es Heriberto Escobar, un PIN purasangre. Su jefe político es Juan Carlos Abadía. Escobar deberá sopesar los argumentos de Jaime Granados, abogado de Uribe… y de Abadía. Sin descuidar, claro está, la venganza que le han encomendado: llevar a buen puerto los cuatro procesos que la Comisión de Acusaciones adelanta contra María Mercedes López, la magistrada que confirmó la destitución de Abadía.No hay derecho. Un patriota como Uribe merecía una terna más decorosa.

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