Repuntan Cali y el Valle

Repuntan Cali y el Valle

Septiembre 19, 2018 - 11:55 p.m. Por: Julio César Londoño

¡Hay luz al final del túnel! Muchos indicadores demuestran que Cali y el Valle dejaron atrás la época en que fuimos presa de los Rodríguez, esos pujantes exportadores, del alcalde cieguito y avión, de Jhon Maro y ‘Musculitos’, de los gobernadores apuestos y destituidos (Mauricio Guzmán y Juan Carlos Martínez Abadía). Fue tan grave la situación, que el departamento tuvo ocho gobernadores entre 2010 y 2015, cuando Juan Carlos Martínez Sinisterra sacaba de la manga gobernadores, senadores, partidos políticos y gerentes de la Licorera con admirable facilidad y con utilidades mayores que las de cualquier embarque de cocaína, como lo confesó él mismo alguna vez.

La participación del Valle en el PIB está cerca del 10 %. En el segundo trimestre de este año, su economía creció al 3,6 %, muy por encima de la nación, 2,8 %, y obtuvo el primer puesto nacional en desempeño fiscal (Dirección de Planeación Nacional). Por primera vez en diez años, el Hospital Departamental dio utilidades por $ 350 millones en 2017. De acuerdo a las proyecciones, rondarán los $ 10.000 millones al cierre del 2018 (El Espectador, pág. 46, 16/09/2018).

La tasa de homicidios en Cali cayó de 86/100.000 en 2013 a 51/100.000 en 2017 (Observatorio de Seguridad de Cali)… pero sigue siendo la más alta del país. El trabajo preventivo con las pandillas está funcionando: la tasa de homicidios bajó a la mitad en esa población en el último año. El empleo formal en Cali-Yumbo ascendió a 677.000 personas, un aumento del 7,1 % con respecto a junio de 2017 (Cámara de Comercio de Cali).

En los últimos siete años llegaron al Valle 150 multinacionales de la agroindustria, cosmética, logística, cuidado personal y energías renovables. Estas empresas han invertido US$ 780 millones y generado 7000 empleos (Invest Pacific). El año pasado, Celsia, filial de Epsa, puso a funcionar en Yumbo la primera granja de energía solar del país.

¿Las causas del milagro? Los analistas coinciden en estos factores:
Las alcaldías de Jorge Iván Ospina y Rodrigo Guerrero marcaron puntos de inflexión en la historia de la ciudad con un estilo de administración pública que combinó imaginación, eficiencia y probidad.

Sobre este humus cultivaron y cosecharon Dilian Francisca y Maurice Armitage, con una estrategia efectiva: buenos gabinetes, articulación de diversos estamentos sociales y asesores tan capaces como Roberto Pizarro (expresidente Fundación Carvajal), Andrea Buenaventura (Fundación Delirio), Henry Éder, Nicolás Orjuela, Luz Marina Cuéllar, Gustavo de Roux y Mauricio Cabrera.

Han resultado decisivas, igualmente, las sinergias resultantes de sumar a los programas públicos la capacidad de investigación de las universidades y la gestión de entidades como La Unidad de Acción Vallecaucana, la Cámara de Comercio, Invest Pacífico y la Fundación Integral para el Desarrollo del Pacífico, FDI, una organización privada, independiente, apolítica y sin ánimo de lucro que diseña y promueve proyectos de región con la mira puesta en los negocios y las proyecciones geoeconómicas de la Cuenca Pacífica, esa zona que abarca la mitad del planeta.

Hay que añadir que el departamento no depende de recursos mineros y tiene una canasta exportadora muy diversificada.

A los críticos de Armitage y a los que no daban un peso por la gestión de Dilian (entre los cuales estaba el autor de La Plana) solo nos queda reconocer nuestra equivocación y decir con humildad: gracias, señor Alcalde; gracias, señora Gobernadora.

Sigue en Twitter @JulioCLondono

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