Vecinos incómodos

Enero 23, 2022 - 11:50 p. m. 2022-01-23 Por: José Félix Escobar

Se sabe que la relación de vecindad es una de las clásicas generadoras de conflictos. Pero no se trata de una regla general. La Europa de posguerra demostró que potencias que se enfrentaron durante décadas en los campos de batalla, si se lo proponían podían vivir en paz. El entendimiento entre Francia y Alemania convirtió a estos antiguos rivales en los poderosos socios motores de la Unión Europea.

Pero existen vecinos incómodos. La Rusia de Putin se ha caracterizado por tener fricciones con todos sus vecinos, exceptuando por su puesto a la poderosa China. De hecho, el principal punto de tensión en la actualidad es la frontera entre Rusia y Ucrania, pues Putin se ha propuesto alejar de sus límites el poderío militar de la Otan.

Al mejor estilo de este antiguo miembro de la KGB, Vladímir Putin amenaza con sus fuerzas militares a Ucrania, presiones a las cuales se ha unido en los últimos días la Bielorrusia del dictador Lukashenko, amigo incondicional de los rusos. La excusa de Putin consiste en manifestarse como protector de las minorías pro-rusas del oriente de Ucrania.

Subyacen, sin embargo, poderosas razones de tipo económico. Los rusos no parecen soportar más la suspensión de la entrada en funcionamiento del gasoducto Nord Stream que a través del mar Báltico llevará grandes cantidades de gas ruso a los clientes alemanes. Como contrapeso los norteamericanos se oponen a este proyecto pues incrementa aún más la dependencia europea de los combustibles rusos.

La potencia oriental de moda, China, no parece caracterizarse por ser un buen vecino. De hecho, los chinos doblegaron cualquier asomo de independencia en la pequeña Hong Kong, no obstante las promesas hechas en 1997 cuando se logró que Inglaterra evacuara su antigua colonia.

La presión de los chinos se dirige ahora contra la isla de Taiwán. El líder Xi Jinping, que en lo político es de un estalinismo subido, proclama continuamente que Taiwán forma parte del territorio de China. En su frontera sur China ha tenido continuos roces con tropas de la India.

Nuestro país ha mantenido relaciones de buena vecindad por muchos años con los estados limítrofes. La última confrontación ocurrió hace 90 años cuando el presidente peruano Sánchez Cerro ordenó la ocupación de Leticia. Como se sabe, nuestra reacción defensiva fue muy fuerte y se retomó la soberanía del puerto sobre el Amazonas.

Por cosas del avance de los populismos de izquierda en la región, Colombia se enfrenta hoy a la manifiesta hostilidad de Venezuela y Nicaragua. Con la dictadura de Maduro hemos llegado a una situación que contradice las excelentes relaciones que siempre tuvieron Colombia y Venezuela. Incidentes pequeños como el de la corbeta ‘Caldas’ en 1987 no lograron romper la cordialidad, hasta que llegaron Chávez y sus locuras.

Hoy por acción o por omisión Venezuela se ha convertido en santuario protector de los irregulares colombianos de todos los pelambres. Por su parte la Nicaragua del pétreo dictador Ortega resolvió desconocer acuerdos suscritos en el pasado y proclamar como propias vastas extensiones marinas colindantes con el archipiélago de San Andrés y Providencia.

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Las instituciones públicas y privadas necesitan ser revisadas cuando no funcionan. La revocatoria de los alcaldes ha demostrado ser un instrumento inepto. Y las Opas hostiles generan más problemas de los que resuelven.

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