Los migrantes

Los migrantes

Septiembre 23, 2018 - 11:45 p.m. Por: José Félix Escobar

Esas grandes marejadas humanas que se desplazan por muchos lugares del mundo, n0 son producto del azar. Las migraciones son los efectos de diversas causas. Muchas veces los pueblos salen en desbandada por la ocurrencia de grandes catástrofes naturales como los huracanes que azotaron Centro América en los años 80 y 90 del siglo pasado, o como el huracán ‘María’ que tras su paso destructor de 2017 ha generado la migración cientos de miles de puertorriqueños a los Estados Unidos.


Pero lo más triste es comprobar que en la gran mayoría de las veces la causa de las migraciones es atribuible a la maldad humana: guerras fratricidas, intemperancia religiosa, corrupción generalizada en el poder público. La gran migración de personas del Medio Oriente hacia Europa obedece a la existencia de conflictos internos generados por el enfrentamiento entre las dos vertientes del Islam, la sunita y la chiita. Miles de personas continúan escapando porque los conflictos internos han pasado a ser guerras entre naciones.

La minoría musulmana de los rohinyá huyó aceleradamente hacia Bangladesh cuando hace un par de años el ejército de Birmania arremetió cruelmente contra ese pueblo. Lo que más extrañó al mundo occidental fue el silencio de la Premio Nobel de Paz Aung San Suu Kyi ante la masacre. Lo que viene a demostrar que los académicos noruegos no siempre aciertan cuando otorgan el Premio Nobel de Paz…

Las naciones del África subsahariana son una constante fuente de emigración hacia Europa. Deteniéndose un poco más en la realidad de estos pueblos, se encuentra una creciente rivalidad entre los cristianos y los violentos extremistas musulmanes del Boko Haram, lo que ha empujado a salir de sus países a miles de personas. La corrupción gubernamental es rampante. Parece increíble pero se acaban de robar toda una emisión de billetes en Liberia, por valor de 100 millones de dólares. En un país presionado por toda suerte de necesidades. La conclusión: la gente se ve obligada a emigrar ante la perversidad de los gobernantes.

Y es que el mal gobierno se convierte en otra fuente de emigración de personas. El caso lo tenemos vivo en nuestra vecina Venezuela. Debe ser objeto de análisis en universidades y centros de estudios lo sucedido en Venezuela tras el triunfo del chavismo hace poco menos de veinte años. En tan escaso lapso, una camarilla desalmada secuestro todo un país. Lo que antes era una nación boyante se ha convertido hoy en un país fracasado.

Es inaudito que un Estado que ha arruinado su economía causando hambre y dolor a su pueblo, siga siendo tratado a nivel internacional como un sujeto de pleno derecho, en igualdad de condiciones con los demás países. Es inaceptable que Venezuela siga perteneciendo como si nada a la ONU, la OEA y la OMC. No se entiende que el fracasado estado chavista presida aún cinco organizaciones de carácter regional. Las consecuencias del mal gobierno chavista se sienten hoy en todos los países del área hacia los cuales se ha dirigido la migración venezolana.

En todo el mundo el tema de las migraciones está presionando las decisiones políticas. La sólida Ángela Merkel comienza a tambalear en Alemania porque su aceptación masiva de inmigrantes está causando reacciones de extrema derecha. Nuestro país no está exento de generar movimientos xenófobos sino se trata adecuadamente el problema venezolano.

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