Las segundas partes

Las segundas partes

Septiembre 12, 2016 - 12:00 a.m. Por: José Félix Escobar

Se atribuye a Miguel de Cervantes la expresión “nunca segundas partes fueron buenas”. De hecho en la segunda parte del Quijote aparece el proverbio citado como si existiera desde hacía tiempos. La historia contemporánea de Colombia se ha encargado de darle razón al proverbio. Poco exitosas han sido las reelecciones de varios altos funcionarios. La realidad es que Colombia carece de tradición reeleccionista y los hechos lo han comprobado.Casi nadie duda en asegurar que el primer período de Álvaro Uribe Vélez fue bastante mejor que el segundo. Las modificaciones normativas que condujeron a la reelección de Uribe en 2006 estuvieron rodeadas en su origen de muchas actuaciones que la Justicia ha sentenciado como irregulares. Y en buena hora el segundo intento de reelección de Uribe Vélez fue impedido por nuestros más altos tribunales.Fiel a una personalidad que lo lleva a afirmar hoy lo que negará mañana, el presidente Juan Manuel Santos rechazó de manera categórica cualquier intento de prolongación de su primer mandato. Pero sucedió lo esperado: tras las negativas de Santos vienen sus contradicciones y se produjo la reelección de 2014. También hubo muchos descontentos con este resultado electoral, más que todo por la amplia irrigación de fondos públicos hacia sectores políticos amigos de la prolongación del mandato.Los logros obtenidos en materia de paz durante el segundo mandato del presidente Santos, no pueden hacer olvidar las erradas políticas que han llevado al país a una difícil situación de deuda pública, a un inestable comportamiento de la economía privada y – toca decirlo – al triste conteo de niños muertos en La Guajira. Nadie sabe cómo terminará el segundo periodo de Santos pero lo más probable es que no va a ser mejor que el primero.Igual cosa puede predicarse del recién destituido Alejandro Ordoñez. Sus primeros cuatro años al frente de la procuraduría lo mostraron como un funcionario estricto y riguroso en el cumplimiento de su deber. Ordoñez aportó ideas novedosas como la de invitar a los entes públicos a conciliar los grandes pleitos para evitar perjuicios mayores. Ya picado por el bicho de la política, aspiró a la reelección situándose en una posición que el Consejo de Estado acaba de encontrar contraria a la ley. El Procurador Ordoñez sucumbió ante la tentación mediática. Acostumbró al país a sus constantes apariciones en radio y televisión, desde que alguien le dijo que podía aspirar a la Presidencia de la República. Como el cumplimiento de sus funciones constitucionales no daba para tanta aparición pública, Ordoñez Maldonado sacó a relucir un extenso arsenal ideológico con el cual comenzó a formar opinión, una afín a sus posiciones y otra francamente adversa a ellas. El mismo pecado cometió el exfiscal Eduardo Montealegre. Las funciones de proponer políticas públicas y de controvertirlas competen al Presidente de la República y a los miembros del Congreso. Por lo cual en esta hora de reformas constitucionales a granel bien valdría imponer una norma que prohibiera a los jefes de los organismos de control acceder a los medios electrónicos y solamente hacer conocer sus decisiones mediante comunicados escritos.Nunca segundas partes fueron buenas. La sabiduría basada en la observación de la conducta humana, lleva a la conclusión de que el gran poder debe estar en las mismas manos por poco tiempo.

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