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Las nuevas malezas

Agosto 09, 2020 - 11:50 p. m. Por: José Félix Escobar

Cuando las tres naves de Cristóbal Colón atravesaban el Atlántico, los marineros no salían de la sorpresa al ver que en mar abierto flotaban centenares de plantas. Los cronistas llamaron a esa zona ‘el mar de los Sargazos’, convencidos de que existían malezas en pleno océano. No había tal. Se trataba de algas marinas que por su naturaleza pueden flotar, circunstancia para entonces desconocida. El mar también se ha llenado de basuras, como la gigantesca mancha de plásticos que flota hoy en el Pacífico.

El Siglo XXI ha llenado de malezas y basuras el vasto océano de las comunicaciones. Es un problema de primer orden mundial y que genera serias preocupaciones. Las llamadas redes sociales han terminado por convertirse en un mar de nimiedades, dicterios y falsedades. Lo que sin duda es uno de los mayores inventos en la historia humana, el internet, fue presa de todos los espíritus malintencionados dispuestos a dar rienda suelta a sus más bajas pasiones.

Algunas naciones han optado por el camino de la restricción permanente a todo lo que circula por la red. China y Rusia son los grandes ejemplos de esta actitud. Ciertas dictaduras como Corea del Norte y Cuba prácticamente han eliminado la comunicación vía internet. Países cercanos como Venezuela espían los contenidos y a la hora menos pensada ponen prisioneros a los que se apartan de la línea oficial. Esta, por supuesto, no debe ser la solución.

Pero los excesos son muchos. No es posible que la primera potencia del mundo esté seriamente preocupada por la esperada injerencia de los filibusteros de la red en las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en noviembre próximo. Como se sabe, la campaña que enfrentó a Hillary Clinton con el actual presidente Donald Trump estuvo invadida de noticias falsas y exageraciones que afectaron sobre todo a la candidata Clinton. Desde entonces se culpa de esta intromisión a los rusos y estos continúan negándolo.

Gran parte de la formación de opinión pública alrededor de los supuestos beneficios del Brexit se atribuye a campañas mediáticas impulsadas por los partidarios de la salida de Inglaterra de la Unión Europea. En cuanto a la veracidad de la información, puede afirmarse que las redes sociales son un auténtico desastre. Cualquiera echa a rodar opiniones descabelladas, sindicaciones absurdas o abiertas falsedades escritas sin rubor alguno.

Es difícil imaginar un avance más útil que la comunicación por internet. Hace medio siglo era casi inimaginable una concurrencia de opiniones a nivel global en tiempo real. Resulta penoso comprobar cómo la gente de mala leche se ha apoderado de las redes sociales. Incluso Jaron Lanier, uno de los pioneros en la revolución digital, aconseja hoy salirse de las redes sociales.

La información seria no se obtiene en las redes sociales. La comprobación de los hechos, la verificación con diversas fuentes, y sobre todo la ponderación de los contenidos se logra en la prensa responsable primordialmente en los medios escritos. Es famosa la afirmación del escritor colombiano Luis López de Mesa según la cual la libertad de prensa forma parte de la esencia de la democracia.

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Nadie puede estar por encima de la ley. Pero tampoco se puede estar a un lado de la ley. Esta fue la estructura excéntrica conocida como JEP, que debería ser revisada sin requerir una constituyente.

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