La paz esquiva

La paz esquiva

Noviembre 18, 2018 - 11:50 p.m. Por: José Félix Escobar

Hace unos días se reunieron en Francia los principales líderes europeos con motivo de la conmemoración del primer centenario del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial. En la ocasión los líderes asistentes mostraron rostros de tristeza pues la masacre que culminó en 1918 arrasó el continente europeo. Más de diez millones de combatientes muertos y una cantidad igual de civiles asesinados fue el resultado de esa gran guerra.

También asistió Donald Trump, quién fiel a su estilo no disimuló su aburrimiento en las reuniones. El Presidente norteamericano se ajustó de mala gana al protocolo y en la mitad de los actos se excusó diciendo que iba a visitar un cementerio cerca de París donde están las tumbas de más de un millar de soldados norteamericanos fallecidos en la Primera Guerra Mundial. Pero Trump no fue al cementerio.

Los historiadores serios aseguran que el orden político, social y económico propio del Siglo XIX no terminó en el año 1900 sino en 1914. La Europa de los viejos imperios, retrógrados y colonialistas, fue la que explotó en 1914. En el aspecto bélico la Primera Guerra Mundial mostró el nacimiento de dos armas letales: el tanque de guerra, desarrollado por los ingleses y el avión de combate, propulsado y llevado adelante por ingenieros alemanes.

El armisticio de noviembre de 1918 fue tan solo un cese el fuego. El ánimo bélico de los combatientes estaba vivo. Siete meses después las potencias aliadas impusieron a Alemania, en el Tratado de Versalles, unas condiciones demasiado rígidas que sirvieron de caldo de cultivo para el nacimiento de la reacción nacional socialista en ese país. En 1918 la paz en Europa fue esquiva.

No siempre los documentos, proclamas o manifiestos traen consigo la paz. El verdadero desarme esta en los espíritus. Solamente cuando los pueblos entienden que ha habido justicia se puede esperar una paz duradera. El jurista italiano Carnelutti dice que “el oxígeno de la paz es la justicia”. La Segunda Guerra Mundial surgió por la firme creencia de los alemanes de que el Tratado de Versalles había sido profundamente injusto con ellos.

De hecho tampoco la Segunda Guerra Mundial finalizó completamente en 1945. Por lo menos dos conflictos bélicos nacieron como consecuencia de esa gran guerra: el conflicto de las dos Coreas y la terrible y sangrienta guerra de Vietnam. La lección que siempre debe tenerse en cuenta es que la paz es esquiva.

En Colombia debemos ser prudentes a la hora de desarrollar los llamados acuerdos de paz. La realidad demuestra que el único personaje convencido de que todo había llegado a su fin fue el expresidente Santos. Los textos y convenios redactados, entre otros, por un abogado español necesitan ir acomodándose a los hechos para que en la próxima generación pueda afirmarse que Colombia es un país en paz.

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En política los actores deben ser coherentes y consecuentes. Cuatro miembros del gabinete británico acaban de presentar renuncia a sus cargos por no estar de acuerdo con la forma en que la primera ministra Theresa May viene conduciendo la salida inglesa de la Unión Europea. En Colombia el Presidente del Congreso de la República da a entender que el cuerpo colegiado que él preside es incapaz de sacar adelante proyectos legislativos. El alto funcionario propone como solución la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Y nada pasa…


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