Hans y Greta

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Hans y Greta

Diciembre 29, 2019 - 11:50 p. m. Por: José Félix Escobar

El profesor Hans Rosling falleció en Suecia en 2017. Fue una deslumbrante figura del conocimiento médico y social. Rosling criticó la visión catastrofista del mundo y con base en múltiples experiencias de campo y en sus conocimientos estadísticos, concluyó diciendo que a pesar del pesimismo reinante, la mayoría de las cosas tienden a mejorar en materia de desarrollo.

En el mismo país del sabio Rosling, nació en 2003 Greta Thunberg, hoy una carismática adolescente de 16 años que adoptó una posición totalmente contraria a la del científico sueco ya mencionado. Desde el miedo que siente la actual juventud por el futuro del planeta, Greta opto por encarar y descalificar a los gobernantes de los países industrializados, increpando a los líderes porque no hacen nada para controlar el exceso de carbono.

Como suele suceder, la verdad transita por el camino del medio. Hay que entender que un gigantesco aparato productivo no puede detener su marcha de la noche a la mañana, como quisiera Greta Thunberg. No hay la menor posibilidad de que el más grande productor europeo de automóviles, Alemania, renuncie súbitamente a su liderazgo industrial porque dejaría cesantes a 700.000 trabajadores.

Un funcionario chino hizo caso omiso a la propuesta de que se adoptara en China la prohibición del uso de plásticos desechables. El funcionario se preguntó: ¿Cómo llevarían alimentos calientes los 400 millones de chinos que salen todos los días de sus casas rumbo a sus sitios de trabajo? La solución más económica hasta el momento consiste en recipientes plásticos de un solo uso.

Siempre han existido expresiones de rechazo contra los avances tecnológicos. Los luditas de Inglaterra a comienzos del Siglo XIX destruían los telares mecánicos que se consideraban en ese momento un gran avance en la producción industrial. Los obreros expresaban así su temor a quedarse sin empleo en la poderosa industria textil.

Dramática fue también la oposición de ciertos sectores norteamericanos al avance de los ferrocarriles. Desde los indios que rechazaban la presencia de las máquinas ruidosas en sus planicies mediante el tan cinematográfico ataque a los trenes, hasta la protesta de los veloces jinetes del Pony Express que se vieron rápidamente superados por la velocidad en las entregas que se hacían a través del ferrocarril.

La generación de Greta Thunberg debe comenzar por aprender a esperar. Su presión no debe encaminarse al resultado inmediato que, como ya vimos, es imposible de lograr. El cambio debe nacer en el corazón de todos los jóvenes e implica la adopción de conductas amigables con el medio ambiente. Son deseables decisiones prácticas como la de clasificar los desperdicios en su origen e incrementar el reciclaje a los niveles de una gran industria.

El reciente fracaso de la Cumbre del Clima de Madrid tiene que llamar a la meditación a los líderes mundiales. Como decía el profesor Rosling los avances en términos de desarrollo humano son asombrosos, pero se vuelve absolutamente necesario desechar las malas prácticas productivas.

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Son loables los resultados alcanzados por la Alcaldía de Cali en materia de lucha contra la irresponsable invasión del jarillón del río Cauca, aunque no se obtuvo el ciento por ciento de la meta perseguida y anunciada por el alcalde Armitage. Solamente queda rogar para que el clientelismo no deshaga lo andado.

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