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Gestos y propuestas

Septiembre 20, 2020 - 11:50 p. m. Por: José Félix Escobar

En las últimas dos semanas la estupidez homicida de un par de agentes de policía desató una reacción totalmente desproporcionada en la capital de la República. Nadie disculpa la actuación de los dos agentes asesinos. Pero solamente los Gustavos (Petro y Bolívar) justifican, aúpan y explican los innumerables actos vandálicos de los días 9 y 10 de septiembre.

La alcaldesa de Bogotá decidió ir por libre, olvidando su posición dentro del esquema institucional colombiano. Ella resolvió sentirse 2600 metros más cerca de las estrellas y superior a todo el que la rodea. López lleva años lanzando acusaciones sin fundamento, lo que en varias ocasiones la hizo objeto de denuncias por calumnia, de las cuales siempre se libraba con la correspondiente retractación.

La realidad es que la señora López sólo supera al presidente Duque en edad, pero no en dignidad ni en gobierno. La propensión de la alcaldesa a trivializar y banalizar el ejercicio del poder llegó a su cumbre con la impertinente puesta en escena de una silla vacía, donde sólo el sueño alborotador de la señora López imaginó que el presidente Duque iba a hacerse presente. Por ahora el ninguneo presidencial a la funcionaria díscola es el remedio adecuado.

Los hechos desgraciados del 9 y 10 de septiembre han servido para que se planteen varias propuestas de cambio. Hace pocas semanas algún opinador propuso que a los integrantes de las Fuerzas Militares se les reconociera el derecho al voto. Y no han faltado propuestas que piden que la Policía Nacional sea desvinculada del Ministerio de Defensa y adscrita al Ministerio del Interior.

Quienes formulan estas propuestas ignoran en materia grave la historia política de nuestro país, así se trate de la prestigiosa revista ‘The Economist’. Los hechos anteriores al Frente Nacional explican por qué razón Colombia adoptó como medida pacificadora la de erradicar el voto de los militares y la de someter a cierta disciplina castrense a las fuerzas de policía.

Por supuesto que a la Policía se le deben introducir cambios. Los procesos de selección de los policiales tienen que mejorarse hasta donde sea posible para lograr un entendimiento constante entre las fuerzas del orden y la comunidad. Pero hay que evitar a toda costa que la Policía se adscriba al Ministerio del Interior, porque la politización consiguiente no la detendría nadie. Como dice el refrán colombiano, no estamos en Dinamarca sino en Cundinamarca.

Pero las propuestas de las últimas semanas no solamente miran al orden público. El Gobierno Nacional no socializó adecuadamente su decisión de efectuar un préstamo millonario en dólares a la aerolínea Avianca.
Por ello la decisión se rebajó a la categoría de propuesta discutida hasta en los estrados judiciales. Hoy las opiniones y las sentencias han puesto en duda el apoyo a Avianca.

La realidad económica obedece a reglas particulares que no siempre coinciden con los deseos de la gente. Cuando en la crisis financiera de 2008 el gobierno norteamericano apoyó a unos bancos y a otros no, lo hizo con el criterio de que a las entidades más grandes no se las podía dejar hundir. El gobierno alemán acaba de apoyar sólidamente a la aerolínea Lufthansa por ser la mayor operadora del transporte aéreo en ese país. Avianca está en la misma situación y no apoyarla es atentar contra el transporte aéreo y la competitividad.

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