Fuerza mayor

Fuerza mayor

Agosto 26, 2018 - 11:50 p.m. Por: José Félix Escobar

La reciente decisión del Consejo de Estado sobre el atentado terrorista al club El Nogal es parcialmente acertada. La Alta Corte omitió señalar que los principales culpables del atentado fueron los guerrilleros de las Farc. Pero el fallo acierta cuando deduce responsabilidades a cargo del Estado por cuanto su actuación en aquella época no fue diligente ni providente. Circulaban fuertes rumores de que El Nogal sería objeto de un cruel atentado. Las fuerzas del gobierno no pudieron impedirlo, como tenía que ser su deber.

Es sano que el Consejo de Estado precise que las autoridades no pueden escudarse en que el hecho fue fortuito o que constituyó fuerza mayor para excluir su responsabilidad. En el caso del club El Nogal el nivel de las amenazas hacía previsible el atentado. Según nuestra Constitución, las autoridades están instituidas para proteger la vida de los ciudadanos y hacia esa meta deben dirigir su acción.

A todos nos ha impactado el grave accidente de un ascensor en el Palacio de Justicia de Cali. Como lo ha recordado la prensa, la remodelación de este edificio presentó múltiples problemas y grandes demoras. Los responsables administrativos no pueden alegar ahora que el accidente fue un caso fortuito para tratar de escapar a las culpabilidades que les corresponde. Solamente lo imprevisible puede llegar a exonerar de culpa al agente del Estado. Y el accidente del ascensor se veía venir.

Por todas partes se ve el deseo de las autoridades por eludir su responsabilidad. Hace varios años se desplomó una tribuna del estadio Plazas Alcid de Neiva, con varios obreros muertos en el suceso. Desde el principio se trató de presentar el grave accidente como un evento de fuerza mayor. Pero rápidamente se descubrió un enorme caso de corrupción. Aún hoy la investigación continúa prácticamente paralizada.

Cuando se produjeron los graves hechos de la represa de Hidroituango, saltaron los buscadores de excusas a echarle la culpa al gran caudal del río Cauca que, según dijeron, se había convertido en un torrente inmanejable. Alegaron que el asunto era un caso de fuerza mayor. Pero olvidaron decir que en la época de los hechos aumenta todos los años la temporada invernal y que la premura por terminar la obra obedece a que ya estaba vendida la energía para finales de este año.

Las autoridades deben aprender la lección. Su deber consiste en aplicar la ley y actuar dentro del marco de sus competencias, con toda la prudencia y previsión posibles. En el caso de Hidroituango, ya la Contraloría General endilgó una larga lista de acusaciones a los responsables.

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Se fue un hombre bueno “en el buen sentido de la palabra bueno”. Se nos fue el gran amigo, el personaje que desde muy joven demostró una gran vocación de servicio. Se fue el político que transitó con pulcritud por los complicados terrenos de la gestión pública. Se fue el líder que ayudó a formar a toda una generación de dirigentes vallecaucanos. Se fue el dirigente que proyectó sin ningún egoísmo a muchos que hoy son figuras prominentes de la región.

Germán Villegas Villegas disfrutaba con su familia de un retiro más que merecido. Fue un incansable luchador que enfrentó con éxito trece elecciones populares y tan sólo perdió una. Germán Villegas deja centenares de amigos que lo recordamos hoy con verdadero dolor, y la comarca vallecaucana nunca lo olvidará.

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