El humanista

Febrero 29, 2016 - 12:00 a. m. 2016-02-29 Por: José Félix Escobar

Acaba de fallecer Umberto Eco. Prestigiosa figura intelectual del Siglo XX y comienzo del XXI. Filósofo, historiador, semiólogo, novelista, comunicador. Sus dos grandes novelas, ‘El nombre de la rosa’ y ‘El péndulo de Foucault’, son referentes insustituibles de la cultura universal. Eco comenzó a adquirir amplio reconocimiento internacional cuando desbordó los linderos de la academia, en la cual se destacó en la ciencia de la semiótica, y se integró al mundo de la literatura y los medios de comunicación. Su vocación contestataria lo llevó al debate público. “Por naturaleza, un intelectual siempre está en oposición a algo”, dijo Eco.Fue un formidable humanista. Los diarios de todo el mundo acogieron las punzantes columnas que Umberto Eco escribió con gran destreza. No le fue ajena la crítica despiadada a los gobernantes que se la merecían. El histriónico Silvio Berlusconi fue uno de sus blancos predilectos, porque Eco no entendía la razón por la cual la mitad de los italianos se lo tomaba en serio. Cuanta falta hará la voz de Umberto Eco ahora que un pretencioso clown como Donald Trump, aspira a dirigir los destinos de la primera potencia del planeta.El humanista fallecido experimentó la pasión desenfrenada del bibliófilo. Eco dijo alguna vez: “No es por el éxito por lo que hace falta leer; es para vivir más”. En sus aventuras por las librerías siempre encontraban libros extraños, catálogos intrigantes, viejos manuscritos, convertidos por él en temas de discusión y de agradable sorpresa. Nada le era ajeno. Las ciencias ocultas, la nigromancia, temas pedagógicos, gran preocupación por la televisión, el internet, los computadores y demás sistemas modernos de comunicación. Incluso destacó el libro que un cardenal del Renacimiento dedicó a los sonidos que hacen las palomas.La Historia fue una de sus predilecciones. Así, se refirió a temas tan poco conocidos como el de la profunda rivalidad entre el Imperio ruso, dispuesto en el Siglo XIX a extenderse por el Asia, y el Imperio inglés, decidido a defender la gran colonia de la India a como diere lugar. En otra ocasión, Eco respondió al interrogante de porque usaban casco los kamikazes: porque como buenos japoneses aunque fuera a morir después, observan estrictamente las reglas del uniforme de piloto.Umberto Eco fue un sobresaliente creador literario. “El hombre es por naturaleza un animal fabulador”, dijo Eco. Y agregó: “Todo lo inverosímil es posible”. Sus puntos de vista reflejan similitudes con la capacidad de un García Márquez para estructurar ficciones literarias partiendo de sucesos históricos. Una intrigante serie de crímenes cometidos en un monasterio medieval da vida a “El nombre de la rosa”. Y la trama de “El péndulo de Foucault” se adentra en la nunca bien resuelta historia de los templarios.Umberto Eco aportó su ingenio a muchos aspectos de la vida. Sembró frases punzantes sobre múltiples aspectos: “La cultura no está en crisis, es una crisis continua”. “Ni siquiera la calumnia permite borrar la verdad”. “Nuestro inconsciente funciona porque desecha”. “La vida no es otra cosa que el recuerdo gradual de la infancia”. “La gente cree sólo lo que ya sabe”.A desaparecido a los 84 años una de las figuras cumbres del humanismo contemporáneo. Su condición de italiano del norte (nació en el Piamonte y murió en Milán) nunca desmereció la dimensión universal de su obra.

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