El gran divorcio

El gran divorcio

Mayo 05, 2019 - 11:55 p.m. Por: José Félix Escobar

Hace algún tiempo China expresó su deseo de regalar una estatua de bronce de Carlos Marx a la ciudad alemana de Tréveris, donde el filósofo nació el 5 de mayo de 1818. Las autoridades locales agradecieron el ofrecimiento de los chinos y comenzaron una concertación con ellos sobre la forma y tamaño de la estatua. Los dirigentes de Tréveris notaron la insistencia de los chinos en el hecho de que la estatua tuviera 5,5 metros de altura. Finalmente se supo la razón: los chinos, miembros de una milenaria cultura repleta de simbolismos, querían que la estatua de Marx recordara que su nacimiento se había producido el día 5 del mes 5.

Puede resultar irónico que la segunda potencia económica del mundo de hoy, practicante de un capitalismo sui generis, evoque la memoria del gran enemigo del capital. Quizás la manera correcta de entender el asunto consiste en comprobar el divorcio que existe entre la teoría y la práctica. Otorgando a Carlos Marx su condición de pensador idealista, hay que reconocer que el marxismo engendrado en una biblioteca de Londres empezó a desvanecerse cuando Lenin y los bolcheviques rusos depusieron al zar e instauraron la dictadura del proletariado.

En la práctica Lenin y Stalin demostraron que la dictadura se alimenta a sí misma, perfeccionando toda clase de métodos para sojuzgar o eliminar a los opositores. Se sabe que la Rusia soviética sobrevivió ocho décadas y se hundió, vencida por el peso de sus contradicciones y la insuperable ineficiencia de sus métodos de gobierno. El pensador nacido en Tréveris ni siquiera hubiera imaginado tal final para el paraíso que con tanto fervor delineó.

China por su parte, aunque abrazó las teorías de Marx, entendió con el líder Deng Xiao Ping que era forzoso adaptarse a los cambios, pues como dijo ese líder, “no importa el color del gato con tal de que cace ratones”. Aparte del gesto de donar una estatua a la ciudad donde nació Marx, muy pocas actuaciones de la China de hoy recuerdan que alguna vez el despótico marxista Mao Tse-Tung gobernó a China.

En el seno de las democracias occidentales se está produciendo también un gran divorcio entre el discurso de los políticos y las decisiones que toman en la práctica. Si se compara el programa que llevó a Emanuel Macron a la presidencia de Francia con las actuaciones de su gobierno, se nota una severa distancia. Los socialistas españoles hablaron generalidades sobre el tema impositivo antes de las elecciones del 28 de abril. Pero una vez ganadas, el Psoe reveló un plan de impuestos que había mantenido oculto y que golpea duramente a las clases medias. El gigantesco embrollo formado en Inglaterra a raíz del Brexit se ha reflejado en que las últimas encuestas arrojan pobres resultados para la clase política.

Es muy grave para el futuro de las democracias el hecho de que los electores comprueben que los políticos manejen un discurso para acceder al poder y lo modifican una vez que son elegidos. El gran desánimo que se nota entre los electorados tiene que ver con la verificación de que este proceder es común y muy extendido.

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El caos vial quese vive en Cali lleva a creer que la autoridad que regula el sector es el Chavo del Ocho. Nadie entiende que a mayor necesidad de desplazarse rápido en una ciudad que se alargó sin remedio, se estén estrechando las calzadas para estrangular el tráfico vehicular.

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