Dos mundos

Dos mundos

Septiembre 09, 2019 - 09:06 a.m. Por: José Félix Escobar

Es normal en las sociedades humanas la existencia de bandos encontrados, en los cuales unos grupos sostienen determinados intereses y otros defienden los contrarios. Es el conocido esquema gobierno-oposición. Pero lo grave se presenta cuando las posiciones se vuelven irreconciliables y las sociedades se dividen en dos mundos. Gran Bretaña está viviendo este doloroso fraccionamiento a partir del 23 de junio de 2016, cuando a un desorientado grupo de políticos se les ocurrió someter a consideración de los votantes la descabellada idea de retirar al Reino Unido de la Comunidad Europea.

Estos tres largos años han puesto de presente la gran separación de opiniones entre las personas de mayor edad y acentuado nacionalismo que votaron por el Brexit, y los menores de 40 años, muchos más educados y capacitados para competir en un contexto más amplio que el de las islas que conforman el Reino Unido. Un radical, Boris Johnson, ha quedado al mando del país con el firme propósito de salirse de la Unión Europea con acuerdo o sin él.

Pero lo que acaba de hacer Johnson es una vergüenza para una de las cunas de la democracia civilizada: para evitar que el Parlamento discuta distintas opciones al Brexit duro, el Primer Ministro resolvió suspender sus funciones hasta dos semanas antes de la fecha señalada para la salida británica de la Unión Europea. En este escaso tiempo poco puede hacer el Parlamento. Una de las proposiciones que boicoteó Johnson es la más lógica de todas: convocar a un nuevo referendo para que los electores digan si quieren ir al caos económico o no.

La extrema polarización lleva forzosamente a la construcción de dos mundos antagónicos. A comienzos de la presente década el moderado Mauricio Macri obtuvo la presidencia de Argentina con el propósito de modernizar las instituciones del país para rescatarlo de los estragos del peronismo en su versión kirchnerista. Macri se propuso reenganchar a la Argentina en la economía de mercado. Y sobre todo rescatar para ese país la noción del cumplimiento de los pactos internacionales.

Pero el monstruo peronista reapareció de nuevo cuando Macri comenzó a eliminar subsidios y a sincerar las condiciones irreales en que se estaba manejando el país. Para citar un ejemplo, en Argentina no se cobraba por el servicio de agua con el argumento tan peronista de que el país contaba con gigantescos ríos y enormes glaciares. Nadie, sin embargo, se preocupó por sacar los costos de la toma de agua, su purificación y su reparto en vastas redes domiciliarias.

El triunfante Alberto Fernández con simpleza peronista dijo que su programa de gobierno era muy sencillo: devolverle el trabajo a todos los que lo habían perdido. La única manera posible de hacer esto es incrementar hasta el infinito la nómina estatal, en un país que carece de suficientes recursos de origen tributario y a quién la banca internacional no le cree ni un ápice. Volverá el carrusel peronista, tildarán de infame al Fondo Monetario Internacional y no atenderán el pago de la deuda que dejo contratada Macri.

De estos dos mundos no nos libramos nosotros. Excelentes las noticias sobre el auge económico del Valle del Cauca, su gran poder exportador y la creciente inversión que llega a nuestra región. Pero a un centenar de kilómetros de Cali, unos bárbaros han masacrado a la candidata a la alcaldía de Suárez, Cauca.

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