Otra ‘jugadita’

Otra ‘jugadita’

Julio 31, 2019 - 11:40 p.m. Por: Jorge Restrepo Potes

En esta columna denuncié que César Gaviria, en su carácter de presidente del Partido Liberal, había celebrado un pacto simoniaco –gracias a la Real Academia por haber puesto en su diccionario ese término, que en este caso es preciso– con Álvaro Uribe para que la colectividad sufragara por Iván Duque, tal como sucedió.

Lo grave del asunto es que ese convenio se concretó antes de la primera vuelta, cuando el Partido Liberal tenía por candidato a Humberto de la Calle, a quien Gaviria se pasó por la faja. Las matemáticas no mienten: de los 2.400.000 que dos meses antes votamos para Congreso, dos millones se fueron con Duque, y solo 400 mil honramos el compromiso y votamos por De la Calle.

Naturalmente, esa entrega perversa de una ideología con tradición histórica a su más feroz adversario, tenía un precio: colaboración roja en el nuevo Gobierno de derecha. Pero ahí les salió la marrana mal capada, porque Duque no les dio ni portería de ministerio, haciendo suya la lapidaria sentencia que utilizaba Marino Renjifo: “perro que muerde al amo, más pronto me muerde a mí”.

Pero la felonía ahora alcanza mayor cota. En el Valle del Cauca aspiran a la gobernación dos auténticos liberales, Griselda Janeth Restrepo y Óscar Gamboa, que como no tenían esperanza de recibir el aval tuvieron que apelar a firmas. Todos creíamos que el escogido por Gaviria sería Carlos Andrés Clavijo, que también quedó con los crespos hechos.

En otra ‘jugadita’ de esas que acostumbra el expresidente, acuerda con Dilian Francisca Toro que el liberalismo coavale a su candidata Clara Luz Roldán, que es a la gobernadora lo que Duque es a Uribe: una marioneta.

Es increíble que Gaviria, con tres liberales como los atrás mencionados, haya dado ese timonazo para que el navío con la bandera escarlata en el palo mayor, cayera en brazos de Dilian y Clara Luz. Si no me diera pena con Jorge Luis Borges, diría que esta es otra historia universal de la infamia.

Entonces, ¿le pasará a Gaviria lo que le pasó con Duque? Pienso que sí porque la doctora Toro, que tiene aspiraciones presidenciales, no tiene interés alguno en apuntalar a un partido que en 2022 propondrá la candidatura a la presidencia de Simón Gaviria, el hijo del expresidente.
Yo por eso renuncié a la membresía del partido, pero no a la filosofía liberal, que sigue incólume. Es asqueante ver lo que pasa en el interior de un colectivo político que es capaz de tanta componenda turbia.

Estoy colaborando en la campaña de Óscar Gamboa a la Gobernación. Juzgo que es el mejor de los que hay en la liza para los comicios del 27 de octubre.

Y hablando de elecciones, Colombia tiene que modificar el sistema electoral. Eso de inscribir una candidatura por firmas, no solamente es costosísimo sino que pervierte la esencia misma de la democracia, y la gente que firma no es la misma que votará por el que le solicita la rúbrica. Igualmente, hay que volver a las listas cerradas para corporaciones públicas pues las abiertas son el caldo de cultivo de la corrupción.

Esas listas abiertas acaban con los partidos políticos pues lo que producen es microempresas electorales, o de garaje, en que la ideología para nada juega sino el apetito desbordado por llegar a las corporaciones de elección popular. Y otra cosa atroz es la circunscripción nacional para el Senado pues no hay razón lógica alguna para que en el Valle, por ejemplo, votemos a un candidato del Atlántico.

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