La justicia

La justicia

Octubre 23, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Con pesar, pues he sido miembro de ambas ramas del poder público, debo decir que nada hay más desprestigiado en Colombia que el Congreso y la Administración de Justicia, y creo que a esta última le va peor pues tiene el 80% del repudio nacional.Eso que aquí llamamos “altas cortes” padecen el rechazo general. La Corte Constitucional, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado y el Consejo Superior de la Judicatura, son una vergüenza pues no obstante que algunos de sus integrantes pretenden sacar la cara por el resto, la corrupción rampante que con frecuencia sale a flote hace cierta la frase aquella de que “una golondrina no hace verano”.Pero no es que la gente invente cargos contra los honorables magistrados de esas corporaciones. Es que ellos mismos se encargan de mostrar las lacras, una detrás de la otra, y los colombianos que no ven llegar la justicia con prontitud y cumplimiento, como debe ser, sufren a diario la lentitud de los procesos, la mediocridad de los fallos, la impunidad atroz que rodea los más horrendos delitos.Y quienes somos abogados, vemos que en lugar de mejorar con los avances tecnológicos, es más paquidérmica hoy que ayer, cuando se usaba no el computador sino la máquina de escribir y el papel carbón para las copias. Vaya usted y pregunte por un negocio cualquiera en el que tenga interés profesional, y ahí comienza el ‘peloteo’. Nadie da razón del asunto. Y todo se resuelve con un “venga mañana, doctor, que le tendré lista la información”.Por eso resolví abandonar el ejercicio profesional, más propiamente el litigio judicial, y solo me ocupo de negocios que puedan ser tramitados ante los notarios, o en un tribunal de arbitramento, como el muy eficiente que funciona en la Cámara de Comercio de Cali, en donde las partes saben con fecha cierta cuándo terminará el diferendo, pues en corto tiempo un equipo de árbitros competentes dirimirá la controversia. No es gratuita esa justicia alternativa como la ordinaria, pero a la larga es barata porque el laudo arbitral aparece en el término estipulado.Ramiro Bejarano Guzmán, el valeroso columnista de El Espectador, ha propuesto que todas las altas cortes deben ser revocadas para que a ellas lleguen juristas como los que hace 30 años ocupaban las augustas sillas. Gente de la categoría de Alfonso Reyes Echandía, más atrás Fernando Hinestrosa, más atrás Antonio Rocha, y más atrás Tulio Enrique Tascón y Ricardo Jordán Jiménez.Aquella era la cumbre de la sapiencia y de la honestidad. Nunca hubo tacha a un magistrado. Ahora muchos son encausados por delitos surtidos y a todos nos embarga la sensación de que aquí no hay Justicia.El exfiscal Gustavo De Greiff propone que se ponga en práctica una idea que me parece sensata: que diez rectores de universidades que tengan facultades de derecho con alto reconocimiento académico hagan las listas para proveer los puestos de las cortes, dos para cada cargo. Que para la Corte Constitucional, por ejemplo, enlisten 18 nombres, y así para las demás. De los propuestos, el Senado elige los magistrados y luego, si hay que reemplazar a alguno, opere la cooptación.Para acoger esta propuesta se requiere un acto legislativo. Ojalá se logre porque, de lo contrario, será imposible cualquier proyecto de concordia en Colombia, pues mientras no tengamos fe en los jueces, seguiremos siendo un país inviable. Sin justicia no hay paz, así de sencillo.

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