El gringo cobra duro

El gringo cobra duro

Septiembre 25, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Alemania invadió a Polonia el 1 de septiembre de 1939. El día 3, Inglaterra declaró la guerra, iniciándose la peor tragedia de la humanidad que dejó un saldo de 50 millones de muertos.El Reino Unido, previa autorización de la Cámara de los Comunes, ingresó al conflicto y resistió solitario los ataques de la Luftwaffe, que hacía llover bombas sobre las ciudades británicas, pues como Francia había caído, de allá salían los aviones germanos que en media hora atravesaban el Canal de la Mancha.El mundo dejó a su suerte a Inglaterra. Su pariente ultramarino, Estados Unidos, que acababa de salir de la Gran Depresión, temía involucrarse en una guerra que no era la suya, pero la osadía de Hitler llegó a tales extremos con su enorme poder militar, que el presidente Roosevelt empezó a enviar armamento a los puertos ingleses, evadiendo los torpedos nazis. Es posible que haya habido ayuda económica, pues sin ella Churchill no habría resistido tanto.El 7 de diciembre de 1941, quince meses después del inicio de la guerra en Europa, la Armada japonesa, en una de las operaciones navales más brillantes de la historia, zarpó de su base y atravesando el Pacífico, cayó por sorpresa sobre Pearl Harbor, en Hawai, destruyendo acorazados, lanchas torpederas, en fin, buena parte de la Armada norteamericana. Es difícil de creer que ese episodio haya sucedido pues, como decimos los colombianos, cogieron a los gringos con los calzones abajo. Hay una película soberbia -De aquí a la eternidad- que muestra lo que fue aquella humillación al coloso del Norte. Increíble.En esa fecha, el Gobierno presidido por Roosevelt declaró la guerra a Japón, que era lo mismo que declarársela a Alemania e Italia, que habían consolidado el eje Roberto -Roma, Berlín, Tokio-. Ahí las cosas se pusieron duras para el emperador oriental y para los criminales Hitler y Mussolini, pues los gringos se vinieron con todo, ejército, aviación y su poderoso aparato naval. Las fuerzas armadas del Tío Sam combatieron en Europa y en el Pacífico, y fueron decisivas en la invasión a Normandía el 6 de junio de 1944, que fue el principio del fin de los sátrapas de Alemania e Italia, que tuvieron que capitular. El italiano fue colgado de los pies con su amante en Milán, y el otro con la suya se dio un tiro en la cabeza en el bunker de la Cancillería en Berlín, ante el asedio de las tropas soviéticas.Quedaba ‘vivo’ Japón, y entonces sale la factura gringa por el traidor ataque a su base del Pacífico. El presidente Truman que sucedió a Roosevelt, fallecido en abril de 1945, hizo la relación costo – beneficio, y la ecuación le mostró que se necesitaba liquidar al último enemigo y por eso le soltó dos bombas atómicas que destruyeron a Hiroshima y Nagasaki, que obligaron al emperador a izar bandera blanca y ofrecer rendición incondicional.Setenta años después, Estados Unidos se convierte el blanco del terrorismo y llega el episodio de las Torres Gemelas. Se responsabiliza al movimiento Al Qaeda, dirigido por Osama Bin Laden, quien luego de años de búsqueda es abatido por un comando élite enviado por el presidente Obama. Factura pagada.Ahora apareció el Estado Islámico, que ha decapitado a dos periodistas norteamericanos y a un contratista británico. Obama convocó a 40 países para hacer frente al nuevo enemigo y ha prometido liquidarlo. Esta es otra factura, pues los gringos no dejan deudas insolutas.

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