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Creíble

Marzo 18, 2020 - 11:40 p. m. Por: Jorge Restrepo Potes

Fueron mis profesores de derecho penal en el Externado de Colombia los doctores Rafael Poveda Alfonso y Gustavo Rendón Gaviria, quienes dictaban, respectivamente, las cátedras de penal general y procedimiento penal. Ambos eran excelentes profesores y a decir verdad yo atendía sus clases con gran interés porque esas materias tenían singular atractivo entre los estudiantes pues todos nos sentíamos, como en las películas, llevando casos sensacionales una vez graduados.

Al salir de la universidad fui nombrado por el Tribunal Superior de Buga juez promiscuo municipal de la noble ciudad; ascendido luego a juez penal de circuito, que conocía de otros delitos más graves, y finalmente juez superior del Distrito, que entonces atendía causas de homicidios y otros crímenes de alto impacto social.

En esos tres despachos me dediqué a estudiar lo relacionado con el testimonio, naturalmente volviendo al magno libro de Francisco Gorphe Crítica del testimonio, que ya había leído en el Externado. Me interesó muchísimo ese aspecto de la prueba, y como me correspondió hacer indagatoria desde prosaicos ladrones de gallinas hasta los más temibles criminales en esa época de feroz violencia que azotaba el país, aprendí a distinguir quién decía verdad y quién mentía en los interrogatorios. Los que dicen la verdad no vacilan; los que mienten tienen la mirada huidiza, se contradicen a cada instante y sus rostros palidecen o sonrojan. Esto mismo puede predicarse de los testigos que deponen ante los jueces.

Vi y escuché con toda atención la entrevista de Vicky Dávila con Aida Merlano, grabada en Caracas, donde la prófuga de la Justicia colombiana se siente a sus anchas, gozando de la protección de Maduro, que la tiene como carta de triunfo en su rifirrafe con Iván Duque, que en este caso, como en casi todos, no acierta una, insistiendo en que sea el escuálido Juan Guaidó quien se la mande a Colombia para que cumpla la sentencia que pesa sobre sus hombros.

Merlano en más de dos horas respondió a todas las preguntas que le formuló la incisiva interrogadora. Ni su mirada se desviaba ni tuvo una sola contradicción, de lo que puede colegirse que dijo verdad en más del ochenta por ciento del diálogo. El saldo fueron equivocaciones menores y una que otra exageración como el cuento de la violación, que pongo en duda pues una mujer que fue capaz de volarse como ella lo hizo, no resulta fácil de acceder sexualmente contra su voluntad.

Ahora resulta que todos los que ella mete en el cartel de la compra de votos son unos tiernos políticos inocentes. Ahora resulta que en la Costa Atlántica, especialmente en Barranquilla, no hubo compra espuria de votos hasta que llegó Aida Merlano de la mano de su protector y amante Julio Gerlein. Ahora resulta que dar dinero para una campaña presidencial es tema extraño y de ninguna ocurrencia en el pasado.

Cómo no va a ser creíble que ricos empresarios como Julio Gerlein, Faisal Cure y los Char le hayan dado al candidato Iván Duque una suma considerable, si el candidato de ambos que era Germán Vargas se ahogó en la primera vuelta, y ellos temían el triunfo de Gustavo Petro. No veo nada raro en el grueso aporte que le dieron, según Merlano, al candidato de Uribe.

Así pues que los mencionados en la citada entrevista deben seguir tomando valeriana pues los dejó en cueros. Son más dudosas sus explicaciones que lo asegurado por la bella barranquillera.

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