Con el Arzobispo

Con el Arzobispo

Septiembre 01, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

Soy católico que oye misa frecuentemente en el Templo de San Francisco, en el que siento con mayor intensidad la presencia de Dios y a cuyas bancas llega el espíritu de mi hijo Fernando desde que me hice a la idea de que esa era la fórmula ideal para soportar su ausencia definitiva.A pesar de esa proximidad a la Iglesia Católica, sólo he tenido un amigo cura: el franciscano Luis Javier Uribe, a quien quiero y admiro profundamente y a quien me une, fuera del credo común, una identidad ideológica porque tanto él como yo somos defensores de los principios liberales que informan el partido al que pertenecemos con fidelidad inquebrantable.Le he seguido la pista a monseñor Darío de Jesús Monsalve desde que llegó a esta ciudad como arzobispo y me llama poderosamente la atención el compromiso social que muestra en todas sus actividades. Siempre apoyó los diálogos que el Gobierno culminó con éxito en La Habana. Eso, desde luego, le ha generado críticas de algunos sectores de la derecha ultramontana, que vieron lo de Cuba como la entrega al ‘castrochavismo’ y la abolición de la propiedad privada para llevar a Colombia a un sistema socialista estilo Venezuela.Esas censuras se incrementaron a raíz de un reportaje que concedió a este diario monseñor Monsalve, y le han llovido rayos y centellas por haber usado un término que por tener varias acepciones, a mí no me parece de la trascendencia que quisieron darle los críticos, que llegaron a compararlo con monseñor Miguel Ángel Builes, obispo de Santa Rosa de Osos a mediados del siglo pasado, que convirtió el púlpito en catapulta de violencia contra los liberales con el argumento de que ese partido era el basilisco al que había que cortarle la cabeza. La historia sabe que fue escuchado y muchos perdieron la suya.Monseñor Monsalve se empeñó para que Colombia terminara la guerra de 52 años que libró con las Farc, y que ningún gobierno pudo liquidar con las armas. Tuvo el convencimiento de que esa paz solamente se lograba con una negociación como la que se acordó en la isla caribeña, y en un rapto de espontaneidad, cuando le pregunta la reportera Olga Lucía Criollo si votará Sí en el plebiscito, responde: “Yo creo que todo ciudadano honesto dará su voto por el Sí a los acuerdos y no solo a los que se hagan con las Farc, también a los que se hagan con el ELN…”.Estoy seguro de que al usar el término “honesto” acudió a la tercera acepción que de ese vocablo trae el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, que lo define como “razonable, justo”. No le pasó por la mente, creo yo, decir que los que votarán por el No son todos deshonestos pues para un cura de almas todos merecen respeto, cualquiera sea su pensamiento político.Algún día la vida me dará la feliz oportunidad de conocer personalmente a monseñor Monsalve para expresarle mi solidaridad con él en ese episodio que fue exagerado por quienes pretenden lograr réditos electorales, y aun por prestantes miembros del clero.Si yo logro acercarme a este singular prelado le agradeceré lo que está haciendo por su grey, y le diría que comparto su opinión de que el Sí en el plebiscito es un voto a favor de la paz. Así de simple. Así de sencillo. Siempre en la misa católica el sacerdote exclama: “La paz sea contigo”. Eso es lo que quiso decir el Arzobispo.

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