2015

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Enero 08, 2015 - 12:00 a.m. Por: Jorge Restrepo Potes

En su ‘Puerta Astral’, publicada en El Tiempo en su edición del 7 de diciembre del año que acaba de finalizar, mi pariente astrólogo Mauricio Puerta Restrepo -nada que ver el Restrepo; somos parientes porque su abuela Maruja Uribe White era prima hermana de mi padre- afirma que “los documentos que avalan el largo inicio por la paz deben ser firmados antes del 10 de agosto del 2015”.Yo creo lo mismo que le dicen los astros a Mauricio, con la diferencia que mientras él apela a las estrellas para emitir su juicio, yo me apoyo en la lógica política que me lleva al convencimiento de que hay que firmar la paz que se cocina en La Habana antes de las elecciones territoriales de octubre de este año en las que se conformarán concejos y asambleas, y elegiremos alcaldes y gobernadores para todos los municipios y departamentos de Colombia.En ese episodio electoral habrá dos contendientes principales: los que apoyaremos candidatos avalados por los partidos que conforman la unidad nacional y sectores conservadores, y los miembros del Centro Democrático que jugarán todos sus restos para hacerse con los poderes locales en toda la geografía patria.Entonces, ese día no votaremos por unos candidatos para que lleguen a las corporaciones públicas, concejos y asambleas, y a los despachos municipales y departamentales. El compromiso para esa jornada no es otro que derrotar al uribismo pues una victoria amplia de Álvaro Uribe y sus seguidores daría al traste con el acuerdo de paz que negocia el Gobierno de Santos con las Farc en Cuba.Y, naturalmente, Uribe fortalecido electoralmente, abriría el camino para la derrota en las urnas del referendo que será convocado por ley del Congreso para aprobar o improbar el pacto de paz cuando se suscriba, y las puertas de una asamblea constituyente, que es la que busca el senador antioqueño para suprimir el impedimento que tiene para volver a la Presidencia.Luego de lo que se trata es de que los partidos que integran la Unidad Nacional -Liberal, Cambio Radical y la U- y los conservadores próximos a Santos depongan cualquier asomo de inconformidad y busquen de consuno a los mejores candidatos para que con el aval de sus respectivas colectividades, todos, sin excepción, apoyen a los escogidos para que triunfen ampliamente en departamentos y municipios.Sería verdadera locura que ahora nos enfrasquemos en minúsculas rencillas locales, cuando de lo que se trata es de consolidar nuestra maltrecha democracia con alcaldes y gobernadores óptimos, con buenos concejos y asambleas, que permitan que el pueblo en 2018 elija como sucesor de Juan Manuel Santos al mejor candidato que presenten unidas las cuatro grandes fuerzas que en este momento tienen el mando del Estado.En mi condición de miembro del Directorio Liberal Departamental he insistido en que hay que redoblar el trabajo político visitando a todos y cada uno de los municipios vallecaucanos para llevar el mensaje del Partido que es, sin duda alguna, y como lo ha sido a través de la historia, el supremo defensor de los intereses populares.Que la memoria de los grandes jefes liberales del pasado ilumine las mentes de los actuales dirigentes para hacer una campaña que lleve a las urnas en octubre a varios millones de copartidarios. Esa es la consigna para este año en el que la economía nacional mostrará excelentes índices de crecimiento.Les deseo un feliz 2015 a todos mis lectores.

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