Los muertos no se esconden

Los muertos no se esconden

Septiembre 30, 2018 - 06:15 a.m. Por: Jorge Ramos

Los muertos no se pueden esconder. Alguien los conoció. Dejan un vacío pero dejan, también, fotografías y recuerdos. Los muertos suelen ser enterrados solo una vez, no dos. De hecho, no hay nada más obstinado que un muerto al que tratan de desaparecer; se nos aparece por todos lados.

Por eso resulta tan absurdo el tuitazo del presidente Donald Trump diciendo que no es cierto que casi 3000 personas murieron en Puerto Rico tras el paso del huracán María hace un año. El presidente cree que la cifra fue inventada por los Demócratas para “hacerlo ver mal”. Esta es, quizás, la mentira más grande que haya dicho Trump durante su presidencia.

Un exhaustivo estudio de la Universidad George Washington, calculó que 2975 personas murieron durante los seis meses posteriores a la llegada del huracán María. La cifra está basada en certificados oficiales de defunción. ¿Cómo se llegó a esa cifra? Los investigadores obtuvieron un promedio de muertes normales desde el 2010 al 2017. Y luego compararon ese promedio con el número de personas que murieron de septiembre del 2017 a febrero del 2018. Así obtuvieron lo que se llama ‘mortalidad excesiva’. En conclusión: Si el huracán no hubiera golpeado a Puerto Rico, hoy habría otras 2975 personas vivas todavía.

Pero Trump no entiende de razones ni de números. Vive una burbuja. Y su pensamiento mágico le hace creer que solo lo que él dice es verdad.
Incluso el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Roselló, que en varias ocasiones ha pecado de diplomático frente a Trump, estuvo en desacuerdo con él. “Ni el pueblo de Puerto Rico ni las víctimas merecen que se cuestione su dolor”, me dijo el gobernador en una entrevista. “Es importante establecer que aquí hay una diferencia porque somos ciudadanos de segunda clase”.

Por supuesto, todos los puertorriqueños son ciudadanos de Estados Unidos. Pero el gobernador, y muchos puertorriqueños, creen que la isla no fue tratada de la misma manera que Texas tras el paso del huracán Harvey en agosto del 2017.

Primero, están las humillantes imágenes de Trump tirando rollos de papel toalla a las víctimas del huracán en Puerto Rico. Y luego es que, efectivamente, Trump trató de una manera mucho más favorable a las víctimas del huracán en Texas que a las víctimas del huracán en Puerto Rico.

Una investigación de Politico.com concluyó que nueve días después del huracán Harvey, Fema -la agencia encargada de emergencias- había aprobado 141 millones de dólares en ayuda para las víctimas en Texas, frente a solo 6 millones de dólares para las víctimas de María en Puerto Rico. En ese mismo período se distribuyeron 5,1 millones de comidas en Texas frente a solo 1,6 millones en Puerto Rico. Y los texanos recibieron 4,5 millones de litros de agua frente a 2,6 millones que obtuvieron los puertorriqueños.

El punto es este. Muchas personas se hubieran podido salvar en Puerto Rico si el gobierno del presidente Trump hubieran reaccionado de una forma más contundente y efectiva. “Este es el país más poderoso, más sofisticado, y con mayores recursos que ningún otro sitio”, me dijo el congresista Demócrata, de origen puertorriqueño, Luis Gutiérrez. “¿Y tú viste al Ejército de los Estados Unidos? El ejército más poderoso, el más sofisticado, nunca entró... Todavía hay gente que no tiene luz, que no tiene agua, ¡a un año!”.

Trump, en sus tuits, dice no entender cómo la cifra oficial de muertos pasó de 16, cuando él visitó la isla, a casi 3000. La explicación no es muy complicada. “Por supuesto que fueron 3000 personas, y tal vez muchas más”, me dijo el chef José Andrés, quien organizó la entrega de 3,6 millones de comidas en la isla tras el paso del huracán. “Hay que entender que siempre va a haber daños a consecuencia de ese huracán a días, semanas o meses. Cuando tenías ancianos con máquinas para poder respirar, que simplemente no tenían electricidad ¡por supuesto que esa persona murió debido al huracán!”.

Es muy tonto y cruel negar las muertes tras el paso de un poderosísimo huracán. Los familiares de las víctimas no lo van a permitir. Y nada puede ser un “éxito”, como le ha llamado Trump, cuando se te mueren casi 3000 personas.

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