'¿Dejamos a Trump hacer trampa?'

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'¿Dejamos a Trump hacer trampa?'

Diciembre 29, 2019 - 06:20 a. m. Por: Jorge Ramos

Donald Trump es un presidente muy imperfecto. Tanto, que muchos padres advierten a sus hijos que no lo imiten.

Trump ha expresado gravísimas opiniones sexistas —¿se acuerdan lo que dijo en el video del programa “Access Hollywood”?—; ha hecho comentarios racistas en contra de inmigrantes mexicanos, haitianos y africanos; ha mentido o dado información falsa más de 15.000 veces; insulta, se burla y le pone apodos a sus adversarios políticos, y, según la evidencia presentada recientemente en el congreso de Estados Unidos, está dispuesto a hacer cualquier cosa para reelegirse. A pesar de lo anterior, la pregunta es: ¿hizo algo para ser destituido? Muchos miembros del Partido Demócrata creen que sí. Por eso se aprobaron en el congreso dos artículos para sacarlo del poder.

El primero es por abuso de poder. Cuando Trump, en una llamada telefónica el 25 de julio, le dijo al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, “quisiera que nos hicieras un favor”, puso su interés personal por encima de los intereses de la nación, según la acusación formal. El gobierno de Estados Unidos retuvo casi 400 millones de dólares en ayuda militar a Ucrania antes de la llamada en la que Trump le pide al líder ucraniano que investigara al exvicepresidente Joe Biden, precandidato a la presidencia por el Partido Demócrata y uno de sus principales adversarios políticos rumbo a las elecciones de 2020, y a su hijo Hunter.

“El primer artículo es por abuso de poder”, dijo el líder del comité judicial de la Cámara de Representantes, Jerrold Nadler, al anunciar los cargos contra Trump. “Es una ofensa de destitución que el presidente utilice su poder público para obtener un beneficio personal, mientras ignora o afecta el interés nacional”.

La segunda acusación es por obstruir el trabajo investigativo del congreso. “Cuando el congreso investigó e inició un proceso de destitución, el presidente Trump desafió de manera categórica, indiscriminada y sin precedentes la investigación”, explicó Nadler.

Las audiencias del proceso de destitución dejaron al descubierto a un presidente dispuesto a hacer lo que sea para reelegirse en 2020. “Seguimos las órdenes del presidente”, dijo

Gordon Sondland, el embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, en una de las audiencias. Sondland reconoció haber presionado a los ucranianos, por instrucciones de Trump, para que investigaran a uno de sus rivales políticos. La propuesta de intercambio de favores fue así: si el gobierno ucraniano anunciara una investigación contra los Biden, el país recibiría la ayuda militar que estaba necesitando y Zelenski mismo conseguiría una reunión con Trump en la Casa Blanca que estaba queriendo.

Lo que para Trump fue una llamada “perfecta”, para los Demócratas en el congreso es la prueba más fuerte para destituirlo. “El presidente no nos deja más alternativa que actuar, está tratando de corromper la elección, en su propio beneficio, una vez más”, dijo Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes. Esta declaración refleja la visión de que Trump ganó la elección presidencial de 2016 con la ayuda de Rusia y que pretendía hacerlo en 2020, otra vez, con la ayuda de Ucrania.

Todo es político. La decisión de la Cámara de Representantes —controlada por los Demócratas— de enjuiciar al presidente seguramente será rechazada en el Senado, donde domina el Partido Republicano, el partido de Trump. Todo parece indicar que, al final, Trump no será destituido. Entonces, ¿por qué no esperar a que los electores decidan qué hacer con Trump en las elecciones del 3 de noviembre de 2020?

La respuesta más clara a esa pregunta vital es de Adam Schiff, el líder del Comité de Inteligencia, que realizó la investigación sobre Ucrania: el momento de actuar es ahora, porque no hacer nada le permitiría a Trump hacer trampa una vez más. “¿Por qué no lo dejamos engañarnos otra vez? ¿Por qué no dejamos que reciba ayuda extranjera una vez más?”

A menos de que ocurra un terremoto político que sacuda el alma de un puñado de Republicanos en el Senado, Trump no será destituido y se saldrá con la suya una vez más. Es difícil saber qué tanto efecto tendrá el juicio de destitución en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2020. ¿Se olvidarán de esto sus votantes, así como la mayoría de ellos ignoró en 2016 sus comentarios sexista y racistas?

Es inútil jugar a las predicciones con Trump. Casi siempre nos equivocamos. Pero dudo que la historia y los estadounidenses serán generosos con él. Aunque el Senado lo absuelva, a Trump siempre le dolerá que la gente lo recuerde como el presidente que ganó mintiendo, insultando y haciendo trampas.

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