¿Qué decisión tomar? 2

¿Qué decisión tomar? 2

Septiembre 30, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Acudiendo a la bula del año de la misericordia en el cual estamos, a pesar de que cada día aparece un motivo más para desconfiar los invito a pensar con el papa Francisco: “Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida. Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón... Seguir como estáis es sólo fuente de arrogancia, de ilusión y de tristeza. La vida es ahora algo bien distinto de lo que ahora pensáis” (M.V.19).Decir que se pertenece a una patria, es tener sentido de identidad, de pertenencia, es querer el bien de todo y todos aquellos que pertenecemos a esa misma unidad y que llamamos Colombia, por eso en las decisiones más importantes que definen dicha identidad hay que participar, hay que decidir, no se puede uno excluir, hay en las elecciones para definir los problemas que nos conciernen a todos que participar, con libertad, conscientes, esto quiere decir con pleno conocimiento de lo que se está decidiendo, para ser honesto y verdaderamente ético en su comportamiento.En los acuerdos que se dialogaron por parte del gobierno en La Habana, los cuales en su plenitud de contenido vinimos a conocer a partir del 24 de Agosto, tuvimos que esperar que los guerrilleros con el gobierno diseñaran tanto en lo agrario, como en la política, dejando los otros temas igual de importantes, que ellos lo propusieran porque los políticos en sus instituciones no lo hicieron, los ignoraron y perdieron el tiempo precioso de hacer la Colombia que deseamos en paz; nos debe llevar a reflexionar que lo que debe cambiar es la política y quienes hacen la política y conforman las instituciones que fueron incapaces de actuar debidamente. Si en esos acuerdos se encuentra la Colombia deseada por todos, pienso que lo más idóneo en vista de la polarización por falta de credibilidad y confianza en ambos bandos, es que debiera ampliarse a una tercera pregunta en el plebiscito: Sí, pero con modificaciones.La persistente repetición ante tantos interrogantes de la ciudadanía de que debemos confiar que se cumplan las cosas negociadas de parte y parte, cuando una y otra vez se detectan las joyas de la desconfianza en el acuerdo señaladas por el editorialista de opinión el domingo 4 de octubre en El País de Cali; y los hechos que la suscitan, como el no haber cumplido la entrega prometida de los menores de edad y a su vez respaldada por garantes como Cuba que ha sostenido, refugiado y formado a los mismos guerrilleros que hoy allí están en conversaciones para la paz, como Venezuela, que no es precisamente garantía de Democracia y paz en su país para sus gentes. Vuelvo y repito, no se está firmando la paz, sino el desarme, o el final de un conflicto con las Farc-EP y el gobierno Colombiano.No se está firmando la paz, porque la corrupción que invade todos los estamentos del Estado en nuestra patria, que permeó la sociedad civil en todas sus manifestaciones, necesita de una verdadera voluntad, no sólo política, sino ciudadana, humana, para erradicar como lo dice el papa Francisco: “Esta llaga putrefacta de la sociedad (M.V.)” y por supuesto está en fila el ELN, las Bacrim y la delincuencia común que es como la cola de estas anteriores por el ejemplo de corrupción social en el que vivimos y todas ellas invadidas de alguna manera por el narcotráfico.Entonces ¿Qué decisión tomar? hacer muy claro y consciente lo que vaya a decidir, informarse adecuadamente, no dejarse llevar por las emociones, dejar que el buen espíritu de servicio, de búsqueda del bien común lo guíe para que se comprometa con su voto, a decir aquí estoy, presente.

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