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“No al egoísmo - sembrar esperanza - actuar”

Octubre 11, 2020 - 06:25 a. m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Yo creo que ya el mundo está cansado de tantas ideologías. El 27 de marzo, en esa plaza de San Pedro lluviosa y vacía, Francisco, solo ante la mirada dolorosa de la imagen del Cristo de San Marcelo y la mirada amorosa de la Virgen María salvación del pueblo romano; exclamaba: “Se ha caído el maquillaje de esos estereotipos con los que disfrazábamos nuestros ‘egos’ siempre preocupados por nuestra propia imagen, y se ha descubierto, una vez más, esa (bendita) pertenencia común de la que no podemos escapar: la pertenencia como hermanos”; ese es el nombre de la nueva Encíclica, su tercera en el tiempo que lleva como papa.

Quería colocarle por título a mi opinión de hoy: ‘El fin de las ideologías y el reverdecer de la fraternidad como esperanza de los hombres’. Y pensé en la palabra reverdecer, porque ese ha sido siempre el ideal de todos los pueblos; del hombre, está sembrado ese deseo en el corazón, pero que difícil ha sido lograrlo.

Por la década de los 60, se hicieron muy conocidas muchas canciones que en su cadencia musical melancólica gritaban el ideal deseado de un mundo fraterno y en paz : “Voy buscando la razón de tanta falsedad - La mentira es obsesión y falsa la verdad - Qué ganarán, qué perderán – si todo esto pasará. Voy buscando un hogar perdido en el mar - Donde puede olvidar del mundo la maldad - La soledad quiero buscar para poder vivir en paz - Voy pidiendo libertad y no quieren oír - Es una necesidad para poder vivir. La libertad, la libertad- Derecho de la humanidad - Es más fácil encontrar rosas en el mar” (Luis Eduardo Aute).

Y aquí otra más: “Una lágrima en la mano, un suspiro muy cercano, una historia que termina, una piel que no respira, una nube desgarrada, una sangre derramada… quince gritos que suplican, una tierra que palpita, la sonrisa de un recuerdo, la mentira de un te quiero, una niña que pregunta, unos cuerpos que se juntan, estas son las cosas que me hacen olvidar, de este mundo absurdo que no sabe adónde va, aleluya, aleluya, aleluya”. Y como las dos de Aute, está Gallinazus con ‘Una flor para mascar’ y Lennon ‘Imagine’ y así muchas más.

El papa Francisco dice que la pandemia ha develado otra herida: La brecha social causada por la economía enferma; dice también que el egoísmo convierte al homo sapiens en “homo economicus”, o sea, un ser individualista, calculador y dominador. Pide entonces que decidamos si queremos seguir siendo así: Basta de eoísmo; la solidaridad es el camino; “para vivir en un mundo post-pandemia hacia la curación de nuestras enfermedades personales y sociales. No hay otra opción: o vamos adelante por el camino de la solidaridad, o las cosas serán peores”.

“Esta obsesión de poseer y dominar excluye a millones de personas de los bienes primarios. Cuando la desigualdad económica y tecnológica es tal que lacera el tejido social; y cuando la dependencia de un progreso material ilimitado amenaza la casa común, no podemos quedarnos mirando. No, esto es desolador. No podemos quedarnos mirando”. Hay que actuar ya. “Todos somos hermanos”.

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