Modo ‘virus’

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Modo ‘virus’

Junio 02, 2020 - 11:55 p. m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Nos encontramos en modo ‘virus’, sí nuestra vida de un día para otro cambió totalmente, uno de los tantos virus que durante la existencia del ser humano han existido ha entrado en escena mundial y ha llenado los noticieros desde que salen al aire hasta que se apagan; dónde, cuántos infectados, cuántos vencieron el virus, cuántos murieron; pero no basta solo esto. Historias llenas de dolor, sufrimiento y angustia, con imágenes dantescas tanto como se muestra a los pacientes, se despiden de sus vecindarios para ir al hospital, como se entierran en terrenos inmensos con múltiples fosas abiertas y sin presencia de sus familiares. Es la presencia del Covid-19.

Virus letal, que ha descubierto que uno de los problemas para que se propague, es que somos muchos, estamos concentrados en ciudades donde todo se vuelve transmisor viable del virus, y más cuando se junta la desobediencia, ya sea por la desconfianza a tanta información que va de un extremo a otro en la verdad, o por la necesidad de salir a buscar por encima del peligro, como subsistir, antes de morir de hambre, o por el egoísmo narcisista de algunos que se creen inmunes, ya sea por la edad, por la ignorancia, por el atrevimiento, por la rebeldía. Los estudiosos en virología confirman la existencia siempre de los virus y cómo la respuesta humana científica se va fortaleciendo en su conocimiento y en su respuesta de dominio de la inteligencia sobre él y así se ha fortalecido cuando ha actuado a tiempo y con los recursos debidos.

Pero existe un ‘virus’, que es mucho más mortal que todos los que han existido, y que ataca a todos sin condiciones de clases, edades, razas y conocimientos, y que nos ha infectado a todos, pero lo desconocemos, porque no se ve, no está afuera, está dentro de nosotros mismos, más aún se camufla con mis gustos, mi forma de ser de tal manera que no tengo conciencia de que está conmigo y no me deja observarlo bien. Los síntomas los puede observar en usted mismo, cuando sienta molestia por el triunfo de los demás, o sienta dolor y desdicha porque usted no tiene la suerte de otros; se manifiesta como envidia. Cuando su actitud es de indiferencia ante los demás, ante la sociedad, ante la solidaridad, ante la manera de sentir y pensar de los otros, y solo busca lo personal, lo que lo satisface; aparece entonces como egoísmo. Cuando me enojan las cosas de los otros, lo que dicen, lo que hacen y respondo ofensivamente, que más tarde veo lo mal obrado y me arrepiento; se manifestó como ira. Ah, y cuando fluyen en mi mente los deseos o imágenes que no quisiera que nadie, sobretodo mi esposa, mis hijos, mi madre, se enterasen; me ha atacado como lujuria.

Podría decir usted, ¡ah, nada de eso tengo!, pero la lista es larga para ver cómo se manifiesta este virus: la mentira, la apatía, la indiferencia, el chisme, el rencor, la corrupción, la hipocresía, la venganza; entonces nos damos cuenta que todos hemos caído, queda claro, en las garras del pecado. Virus que corrompe y mata el alma y del cual no podemos escondernos, porque está muy dentro de nosotros mismos; pero tiene el antídoto perfecto, que se da gratuitamente por amor, se recibe inmerecidamente, por gracia y se consume a través de la fe. Dios.

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