Lumen Gentium

Marzo 15, 2022 - 11:55 p. m. 2022-03-15 Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Hace 25 años, como fruto de un deseo imperante por la evangelización, en un momento político muy especial en la ciudad capital del suroccidente colombiano, que es cruce de caminos de poblaciones muy signadas por la desprotección del Estado, la violencia y el narcotráfico, con ese nombre de esperanza en el cual plasmó el Concilio Vaticano II la definición de lo que es la Iglesia en el mundo, se inaugura en la ciudad de Santiago de Cali la institución Lumen Gentium de enseñanza superior, fruto de ese deseo de un pastor que piensa en humanizar la sociedad, al hombre, de darle herramientas para la defensa de los derechos humanos, y hacer de esta ciudad un corazón de transformación evangélica que lucha por la dignidad y el respeto del hombre y de su vida.

Es por eso que hizo realidad su sueño dando a luz este centro de estudios para así contribuir como Iglesia a la fundamentación de la paz y a la liberación de toda clase deesclavitud al ser humano.

Para hacer más efectiva su acción penetradora de la cultura del suroccidente colombiano, y a su vez contribuir a la adaptación a los tiempos modernos de la presencia de la Iglesia en nuestra patria, en nuestra ciudad, como un elemento de iluminación que desarrollara las posibilidades de los más desfavorecidos, como a su vez ambientara con la verdad, la justicia y el amor a los dirigentes sociales, políticos y religiosos de la región y como piloto de investigaciones que sirvieran de apoyo a esta institución de educación, creó Monseñor Isaías Duarte Cancino, con la ayuda de notables empresarios, políticos y personas de la cultura de Cali , el Ciac: Centro de Investigaciones de la Arquidiócesis de Cali, adjunto a la Lumen Gentium.

Para que esta idea maravillosa y de gran empuje evangelizador pudiese alcanzar la importancia transformadora de la cultura de violencia y muerte que nos circundaba, era necesario que tuviese tres pilares en los cuales se apoyara académicamente, como lo serían la ciencia teológica y la filosófica, las cuales debieran fundamentar los estudios de las teorías sociales de la Iglesia en su recorrido histórico en los veintiún siglos de existencia como tal, como la fundamentación filosófico teológica de los Derechos Humanos tan necesarios para formar verdaderos constructores de paz en nuestro medio.

Para ello se contó con el enriquecimiento de la Biblioteca del Seminario San Pedro Apóstol, que era exclusiva de la formación de los futuros sacerdotes y ahora se abría a la ciudad.

Al cumplirse en estos días sus 25 años de existencia, recordamos al ministro de Educación Jesús Niño Diez, que fue de gran apoyo e impulsador de la obra inaugurada un 19 de marzo.


Y en esta misma efemérides pero a solo 20 años de acontecido el asesinato del arzobispo Duarte Cancino, es justo volver la mirada hacia esta obra y el sueño que tenía el pastor para hacer de ella un modelo y el alma de la Iglesia en su evangelización, como un aporte especial para el encuentro de la cultura y la fe, en pro de la paz, de la región y modelo para Colombia. Hoy la conocemos como Unicatólica.

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