¿Estamos preparados para la paz?

¿Estamos preparados para la paz?

Septiembre 20, 2014 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

“Ante los ojos de Dios, la tierra se había corrompido, porque estaba llena de violencia. Cuando Dios vio que la tierra estaba arruinada porque todo ser humano llevaba una vida corrupta, le dijo a Noé: he decidido acabar con todos los seres vivientes porque la tierra está llena de violencia”. (Gn6,11-13). El Estado Islámico decapita a otro periodista estadounidense Steven Sotloff, este ya había sido amenazado, cuando nos anunciaron hace dos semanas le ejecución de James Foley, el primero de ellos en retaliación por la intervención norteamericana en Iraq; arrodillado con su ejecutor navaja en mano y vestido de naranja, era el precio a pagar por dicha intervención. El joven de 31 años, cuya madre pidió compasión a finales de agosto para su liberación, dice: “Me pregunto, ¿por qué estoy pagando el precio de tu intervención con mi vida?”.En larga entrevista por la Tv., escuchamos a ‘Popeye’ que desparpajada y coherentemente hizo tantas afirmaciones que cada una es digna de pensar y reflexionar en estos momentos que estamos pensando en la paz después de un conflicto tan largo y que ha dejado tantas víctimas y que uno de los factores intervinientes es este que llevó a la cárcel durante 23 años a este colombiano: “No hay colombiano mejor preparado para la paz o para la guerra”; “Si los colombianos no me aceptan, no me reciben, tengo que defenderme”, “Soy un profesional del crimen, mi maestro Pablo Escobar; me contratan, acepto, cumplo, cobro y voy después a misa”.Cuando una congresista en la red social dice de una de las víctimas que fueron a La Habana, por su actitud deferente en la foto con alguno que se supuso miembro de la guerrilla: “Si se podría considerar víctima”, el mundo se le vino encima por irrespeto y nueva victimización; pero es ahora, desde la misma fuente, la guerrilla, que se atropella a una de las emblemáticas víctimas de esta violencia: Clara Rojas, negándole su condición y reviviéndole su trauma sobre el cual está trabajando para poder salir adelante.Pero existe ahora el veto para el general Mendieta, porque no es considerado por ser militar, víctima del conflicto y así no pueden participar en la mesa de conversaciones de La Habana, pero él y los militares y el muy conocido hijo del teniente Libio Martínez, que no conoció a su papá y que se lo entregaron muerto después de más de 10 años, pide ir a que los escuchen allí en La Habana, pero los de la guerilla no le cumplieron sus ruegos. Constanza Turbay dice: “No fui a La Habana a entregar mi dolor a cambio de un saludo”, por eso ha aceptado las palabras de disculpa de ‘Iván Márquez’ en aras de esa paz que tanto necesitamos. Es cuando ante tanta violencia causada por el actuar del hombre, y esa falta de compasión del género humano para con su hermano; me revela la ausencia de sentimientos fraternos y exclama mi conciencia: “¿Estamos preparados para la paz?”.

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