El desafío de una buena política

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El desafío de una buena política

Diciembre 17, 2019 - 11:35 p. m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

“Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia”, estas son las señales de que el Mesías ha llegado al mundo. Juan envió a sus discípulos a preguntarle a Jesús si era él, o tenían que esperar a otro. Hoy en todo el mundo hay señales de indignación, inconformidad, descontento, desconfianza y pareciera que está llegando a su fin, por lo menos, la manera como se ha vivido la democracia y que es desde las calles y con las protestas que se avizora una nueva forma de hacer política, de asumir el poder. Se perdió la comunicación entre gobernantes y gobernados y ahora quieren los ciudadanos desde la calle ser escuchados y sin intermediarios, los políticos.

El mensaje del papa Francisco en el año 2019 para la Paz dice: “La paz es como la esperanza de la que habla el poeta Charles Péguy; es como una flor frágil que trata de florecer entre las piedras de la violencia”. Sí, porque como escribe, “sabemos bien que la búsqueda del poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia”. De ahí que la política sea “un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre”, pero cuando los que se dedican a ella, “no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso destrucción”.

Y en su mensaje ahora para el primer día del año 2020 por la paz dice: “El mundo no necesita palabras vacías, sino testigos convencidos, artesanos de la paz, abiertos al diálogo sin exclusión ni manipulación. De hecho, no se puede realmente alcanzar la paz a menos que haya un diálogo convencido de hombres y mujeres que busquen la verdad más allá de las ideologías y de las opiniones diferentes, la paz debe edificarse continuamente, un camino que hacemos juntos buscando siempre el bien común y comprometiéndonos a cumplir nuestra palabra y respetar las leyes. El conocimiento y la estima por los demás también puede crecer en la escucha mutua, hasta el punto de reconocer en el enemigo el rostro del hermano”. Y en otra oportunidad refiriéndose a los pastores en la Iglesia, cosa que lo que dijo se puede aplicar a los líderes y gobernantes, expresó: “Me vienen en mente pastores que se preocupan tanto de sí mismos que parecen agua destilada, que no saben a nada. Apóstoles de la escucha, que también saben prestar oído a lo que no es agradable oír: Por favor no se rodeen de lacayos y de yes men o de sacerdotes trepas, que buscan siempre algo… ¡No , por favor! No esperen que los aplaudan aquellos a quienes deben servir”.

Entonces el grito de la calle está apostando a la nueva política, que significa optar por la amistad social, es allí en donde se encuentran todos los inconformes e indignados, y se han mirado al rostro y se sienten que pertenecen a lo mismo y por eso quieren ser protagonistas de su historia, evitando que las llamadas clases dirigentes crean que ellas son quienes pueden dirimirlo todo, por eso hay que escucharlos a ellos para que nos transmitan lo que están viendo y oyendo, que sepan leer esos signos de los tiempos porque no tienen barreras para dejar salir la verdad y así nos anuncien la buena nueva. La buena política.

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