Desde la libertad o la cárcel

Desde la libertad o la cárcel

Julio 31, 2018 - 11:35 p.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Quiero iniciar esta reflexión con las últimas palabras de la poesía ‘Patria’, de Miguel A. Caro: “Amo yo por instinto tu regazo, madre eres tú de la familia mía; Patria de tus entrañas soy pedazo”, para que pensemos por encima de nuestros odios y defendamos lo más importante, eso: la Patria de la que cada uno de nosotros es pedazo; la forma la constituye, con todas las diferencias, vulnerabilidades, grandezas, amores y desamores, es ella nuestra madre; sin diferencias ni distinciones, somos sus hijos, somos hermanos, reconstruyamos ese tejido social que en más de 208 años en lugar de continuar tejiendo, hemos ido deshilvanando.

Hoy, más que nunca, resuenan en mi mente y en mi corazón las palabras últimas de Simón Bolívar en Santa Marta y quiero reproducir totalmente ese texto:

“Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono. Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos.

No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la unión: los pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales. ¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la Patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.”

Hay que aprender a morir para que otros vivan; hay que saber discernir el momento preciso para que otros tomen la posta con libertad y emprendan el camino hacia el futuro que nos libere de la tiranía de la corrupción y que cedamos el paso a otros: los jóvenes para que ellos emprendan la lucha por la justicia, el derecho y la verdad, que como lo dice el papa Francisco se entable un diálogo productivo entre el dinamismo de los jóvenes que no tiene contaminación, con la sabiduría de los mayores y así se reconstruya el tejido social haciendo de la política un servicio al bien común, en donde lo primero es abrir las oportunidades sin exclusiones a todos para que se pueda llegar a la realización plena de cada ciudadano.

Colombianos, que el deseo de los que sienten esta Patria como salidos de sus entrañas sea luchar por la unidad de todos y que nada nos separe y seamos capaces de respetarnos, aceptarnos, tolerarnos y, definitivamente, perdonarnos, porque no somos ni perfectos ni santos, pero sí queremos ser felices y vivir en paz, y lo tenemos que conseguir sabiendo morir a nuestros egoísmos para dar vida nueva en la reconciliación.

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