Démonos la oportunidad

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Démonos la oportunidad

Julio 04, 2018 - 11:45 p. m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Aunque pareciese trivial usar las emociones despertadas con ‘mi Selección’, creo que en tan sencillo ejemplo vivido durante los días del Mundial, todos los colombianos hemos experimentado que soñar nos abre las puertas de elevar nuestras posibilidades y que con fe en esos sueños podemos lograr nuestros objetivos. Es cambiar de actitud: si queremos, podemos.

Quiero usar tres pensamientos totalmente diferentes, en personas, circunstancias y tiempos; primero una letra de una canción muy conocida de John Lennon, ‘Imagine’: “Diréis que soy un soñador, pero no soy el único, quizás algún día os suméis a nosotros y el mundo será de todos”. Nos recuerda el ambiente de guerra que se vivía en esos tiempos y el deseo de estos movimientos y la juventud que no quería comprometerse con ese estilo de vida.

Pero hay un pensamiento que se plasmó en un hermoso discurso pronunciado en Washington en 1963 por un célebre pastor que desde otro campo de vista luchaba por esa ansiada libertad de los hombres, Luther King, y decía: “Hoy les digo a ustedes amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño ‘americano’. Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo. Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales”. Como Lennon, ahora Luther King grita el deseo de liberación de toda esclavitud del hombre, porque el Creador nos hizo iguales.

Lleno de ternura y mirando la esencia y profundidad del ser, del encuentro entre criaturas de Dios, en donde las sensaciones que se transmiten al acercarse sin prevención revelan las profundidades del alma y descubren la grandeza que no ven los ojos biológicos, Saint-Exupéry nos deja en su pequeño gran libro la frase que nos revelaría que en el enemigo también se encuentra la capacidad de amar: “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos”.

Ahora permítanme terminar con una alusión a una historia bíblica que resume cómo el hombre que pone su confianza en sí mismo y se aparta del pensamiento de Dios, aunque pareciera crecer y hacerse poderoso experimentará la humillación de ser vencido por el pequeño y el humilde que sólo puede apoyarse en el Señor: “Entonces dijo David al filisteo: tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre del Señor de los ejércitos, a quien tú has provocado. Él te entregará hoy en mi mano”. Como en el discurso de Luther King, todos tenemos derecho a ser libres y vivir como hermanos, somos iguales por el Creador y como en la canción de Lennon, qué bueno que nos desprendiéramos de los apegos y buscáramos todo lo que nos une y nos lleva a vivir en paz; para ello hay que saber ver con el corazón y no con las apariencias. Démonos la oportunidad.

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