Algo nuevo está sucediendo

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Algo nuevo está sucediendo

Octubre 30, 2019 - 11:55 p. m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Estamos releyendo los resultados de las elecciones regionales del pasado 27 de octubre; el Poder Ejecutivo que se encuentra representado en los alcaldes y gobernadores pareciera que se está saliendo de las manos de los partidos tradicionales y está pasando a nuevos movimientos, coaliciones entre varios partidos y movimientos, y en un grupo muy significativo de independientes.

Y qué decir en las Asambleas y Concejos y en las Juntas Administradoras Locales, JAL. ¿Hasta dónde llegan esos vientos de renovación de las maquinarias políticas tradicionales y de la oxigenación con nuevos aires de una política diferente a la actuada hasta el momento?

Lo primero que se observa en líneas generales, es que la polarización política y los enfrentamientos violentos y personales, no les dieron buenos réditos a quienes los sostienen, puesto que esos extremos tanto de derecha como de izquierda en su mayoría fueron derrotados.

Fueron atractivos para los electores las caras nuevas y jóvenes que presentaban propuestas salidas de la escucha de las gentes y que tocaban los temas del diario vivir y respondían a las necesidades más comunes y diarias por donde llega el sufrimiento y la angustia de los pueblos expresadas en el lenguaje inteligible de la existencia sin tanta contaminación política.

Ya no es el trapo de color determinado el que motiva a los electores; son las emociones que se producen en primera instancia en la información que llegue a las personas, por la diversidad de redes que se pueden utilizar, desde los móviles, tabletas, las redes sociales y cuanto aparato exista para multiplicar y suscitar sentimientos en contra o a favor, lo importante es impactar y por supuesto se ignora el programa que propone para desarrollar en ese período que disfrutará al ser elegido y que es la base de una verdadera decisión y elección democrática: a qué se compromete con el elector.

Desde la ventana del palacio cardenalicio en Bogotá en su viaje a Colombia, el papa Francisco, apenas llegaba a nuestro país, saludaba a los jóvenes con este grito: “No se dejen robar la alegría y la esperanza: Nunca pierdan la sonrisa” y en Roma a un grupo de jóvenes líderes católicos participantes en un curso sobre doctrina social de la Iglesia les dijo: “No olvidemos que entrar en política, significa apostar por la amistad social”, pues solo de este modo esta actividad “colabora a que el pueblo se torne protagonista de su historia y así se evita que las llamadas ‘clases dirigentes’ crean que ellas son quienes pueden dirimirlo todo”.

Ese es el aire nuevo que notamos está surgiendo en nuestro país, ya no se deposita la confianza en aquellos que siempre han ejercido la política y nos han traído hasta el momento actual, es la hora del cambio, no solo generacional, sino en el hacer la política: Ella es el arte más elevado de la caridad cristiana, cuando lo que busca es el Bien Común.

Estos nuevos actores le están poniendo el ojo a ello y por eso estamos viendo estos resultados.

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