Ventajas comparativas

Ventajas comparativas

Octubre 28, 2018 - 06:30 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Los países detentan la soberanía y ejercen el monopolio del poder coercitivo. Además en la mayoría sus linderos sirven para efectos monetarios, aunque no es así en la Unión Europea ni en sitios que han optado por la dolarización, como Panamá y Ecuador. Sin embargo, en las economías abiertas de hoy no compiten los países sino las ciudades región. Para ello se apoyan en las respectivas ventajas comparativas, naturales o adquiridas.

Lo más fácil es aprovechar los recursos no renovables, cuando ellos son abundantes y valiosos, para construir capital social. Sin embargo, el desarrollo minero suele invitar al mal uso de recursos públicos y robustecimiento de la moneda, que puede socavar la estabilidad de cadenas de valor con propósito agrícola, industrial y de servicios personales.

En el caso del Valle, además de la orientación al Pacífico y el clima maravilloso que la naturaleza nos deparó, hay, como en muchas otras partes de Colombia, población con disposición al cambio. Además el suelo del valle geográfico del río Cauca es, en general, fértil, y permite el aprovechamiento integral de todo el producto de la fotosíntesis en cultivos como la caña de azúcar y el algodón de fibra de mediana longitud, así como la producción de algunos frutales con orientación a los mercados mundiales, pese a que las fluctuaciones en pluviosidad limitan este renglón.

Las zonas de bajo potencial agroindustrial y las estribaciones de las cordilleras podrían ser residencia para la cuarta edad de habitantes del primer mundo, pues el clima permite construcción y funcionamiento a menor costo que en latitudes subtropicales, y la competencia de los profesionales es propicia para servicios de salud y recreación a costos bajos en comparación con los países desarrollados. De otra parte, es de especial importancia el trabajo de la Cámara de Comercio para identificar clúster con perspectivas positivas. El resultado de esta tarea debería conllevar inversión pública alineada en educación e infraestructura.

Más allá, el futuro obliga a dar un salto cualitativo en el ordenamiento de la región, para participar en las tareas del Siglo XXI. Este reto exige magnífica educación básica, mejores universidades, infraestructura y ordenamiento urbano adecuados, e instituciones públicas a la altura de las necesidades del siglo.

Hoy los conocimientos son determinantes para el resultado económico. Una vez haya claridad y compromiso alrededor de una visión compartida de largo plazo en la región, las instituciones de Colombia podrían incluso ser obstáculo para nuestro desarrollo ulterior, porque no responden a los requerimientos que se avizoran, y la economía nacional no tiene la diversidad ni la política fiscal y cambiaria que puedan respaldar planes de largo plazo.

Por ende, se debe participar en la revisión de las instituciones patrias, en paralelo con la ejecución de todas las demás tareas que se vislumbran. El escenario de hoy, que es el Planeta, tiene al capital, al trabajo y a las ciudades regiones como actores con objetivos diversos, en franca competencia, con vínculos oscilantes.

¿Seremos capaces de cultivar oportunidades en forma ordenada para beneficio de todos?

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